Salvador Allende

Discurso ante grupo de pobladores de Villa Dulce


Pronunciado: El 16 de enero de 1973.
Versión digital: Eduardo Rivas, 2015.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 5 de febrero de 2016.


Es muy grato para mí recibirlos en la Casa de los Presidentes, que es la Casa del Pueblo, por ser el Gobierno que presido un Gobierno Popular. Como porteño, quiero reiterarles que tengo profundo interés en que se solucione el viejo, dilatado e increíble problema que arrastran ustedes durante años y años.

Tengo, más que otros, una obligación, porque cuando era Senador por Valparaíso y Aconcagua, ayudé a que Felipe Herrera, que era Presidente del BID, facilitara una cantidad apreciable de millones de esa época, para levantar en La Achupalla las poblaciones, que han ido generando tantos problemas, por los manejos del señor Hurtado.

Ayudé al margen de todo interés político electoral, y lo hice, porque creo que si hay un anhelo justo, es el de una familia a tener derecho a un techo, a su propia casa, a su propio hogar. No creo que haya estabilidad en la familia, si no hay un mínimo de comodidades para la convivencia y, con mayor razón, cuando el matrimonio tiene hijos. Es duro, sobre todo para las mujeres que trabajan, es duro llegar a una casa insalubre, pequeña, con habitaciones super pobladas, en donde los niños -por la persistencia de su presencia en espacios tan reducidos-, al poco rato, su presencia no es un agrado sino una molestia.

Siempre me he preocupado del problema de la vivienda, como de uno de los problemas más fundamentales de este país.

El que haya compatriotas que me planteen el problema de la vivienda, es caer en terreno abandonado; con mayor razón, cuando han sido víctimas de tramitaciones, postergaciones, y, por último, hablando claro -porque creo que es cierto- o de malos manejos.

Por esa razón, también en la campaña presidencial dije que contribuiría a esclarecer y solucionar la situación de Uds. De ahí que haya dado instrucciones precisas a los funcionarios de Corhabit, especialmente al abogado Roberto Donoso.

El compañero Carlos Muñoz, ha planteado muy claramente los tres problemas que a ustedes les preocupan: el del Reglamento sobre loteo irregular.

Terminada esta reunión, tengo que hablar con Donoso y con el Vicepresidente de Corhabit para que se acelere el estudio y la dictación del Reglamento.

En seguida, está el proyecto de Ley. Ya, de Valparaíso el compañero y amigo Diputado Giarmini, me habló la semana pasada, cuando me dijeron que vendría con ustedes. En líneas generales, me explicó para qué venían ustedes y por qué los acompañaba. Han buscado ustedes un buen abogado, en el más amplio sentido de la palabra.

El Diputado Giarmini, con mucha claridad me dijo que este proyecto de Ley debíamos hacerlo estudiar por los organismos pertinentes y que él vendría a conversar con los funcionarios a quienes yo pidiera que colaboraran rápidamente con el estudio, para darle una forma y un contenido tal, que sea difícil que le hagan modificaciones.

¿Qué puedo decirle, a lo que usted ha planteado compañero Muñoz? Que designaré, o pediré a los abogados de Corhabit o del Ministerio de la Vivienda -hablaré con el abogado Carlos Miller, con el Subsecretario y con el Compañero Donoso- para que ellos estudien este proyecto que ustedes me entregan, que es indiscutiblemente un buen aporte.

Cuando tengan un criterio formado, le dicen al compañero Giarmini, para que él venga a conversar o a discutir, como abogado, con ellos, y yo me comprometo a enviar el proyecto al Congreso, y a pedir urgencia. De tal manera que, como ha dicho el compañero -ojalá en la semana después de la campaña, o en la subsiguiente para que los que no han sido elegidos estén tranquilos y para que los han sido elegidos terminen su fiesta-, se entre a analizar este proyecto que estimo extraordinario y de justa importancia.

Cuenten con mi apoyo, compañeros, y les reitero que yo, a través del compañero Giarmini estaré en contacto con ustedes, ya que él, como abogado diputado está en mejores condiciones para poder contribuir al estudio que han de analizar los funcionarios especializados, a fin de darle la mejor forma jurídica al proyecto que vamos a presentar.

Hoy día, compañeros, me preocupa extraordinariamente el problema que se ha generado en la población República Popular de China. Me preocupa mucho porque ignoraba eso, no tenía idea de por qué no tenían viviendas. Así que también hemos de preocuparnos seriamente de esta situación. Eso lo está consiguiendo Compañía Aceros del Pacífico, porque ellos se ofrecieron a cooperar como técnicos del acero. Voy a hablar con el Gerente de la Compañía Aceros del Pacífico, Flavián Levín, y le voy a decir que me informe de alguno de los arquitectos o ingenieros que estén trabajando allí, para conectarlos con los sanitarios y ver cuál debe ser estudiado, tomando en cuenta expectativas, posibilidades, costos, tiempos, etc. Me interesa sobremanera que haya una población -sobre todo una población que es producto de la solidaridad internacional-, en las mejores condiciones sanitarias posibles; y la eliminación de excretas, la eliminación de los excedentes humanos, es una de las cosas más importantes en la salubridad. Voy a tener interés en que el Ministerio de Salud Pública vea la solución, ya sea de emergencia, transitoria o definitiva. Por cierto que si es posible una solución definitiva, o si el costo de la transitoria se acerca a la definitiva, iremos a la definitiva.

Hay que ver cuánto es lo que hay que invertir, el plazo, qué tiempo y que otros sectores van a servir además de la Meseta del Gallo, -la Meseta del Gallo, bonito nombre-.

Bien, por último les digo que voy a ir a Valparaíso parece que el 22 y el 23. Voy a ver si acaso puedo ir a esta población, a la Población República Popular China, para ver cómo está, porque pienso ir a la planta de prefabricación que ya está levantada en Bellota, que se llama KPD.

Estuve en noviembre, y me prometieron que iba a estar para el 24 de diciembre. Inclusive dije que iría a inaugurarla, aunque fuera ese día. Se han retrasado, pero estuvo el Intendente y me dijo que ya para el 24 estaría lista.

Es muy importante que se termine esa fábrica porque se puede fabricar muchos metros cuadrados de construcción, y desde luego que se va a hacer allí la primera población en blocks de cuatro pisos.

Con seguridad, trataré de ir allá. Me gustaría mucho ir el fin de semana. Ud. llamará a ver si esto lo confirmo definitivamente; o es mejor, compañero, que Ud. se ponga de acuerdo con el Intendente de Valparaíso, que ha programado una serie de inauguraciones y algunas visitas; por ejemplo, como los que vienen a visitar la compañía de tabacos, a ver qué pasa con los cigarrillos, porque a pesar de que no fume, me interesa que los viciosos tengan la posibilidad de satisfacer su vicio.

Pero le doy prioridad uno al proyecto de ley y les reitero que apenas terminemos esta reunión voy a llamar a Donoso, que espero esté en funciones todavía; si no está mañana, lo ubicaré mañana temprano; los viejos dormimos poco así que no hay problema. Y ustedes tendrán noticias. Desde luego, tanto el compañero Muñoz como el Diputado Giarmini, quedan plenamente autorizados para usar el teléfono y decir: “Bueno Presidente, vamos hablando, ¿qué pasa? ¿Qué noticias nos tiene? ¿Qué dicen sus funcionarios? ¿Cuándo presentamos el proyecto?”. Hay que recordarse del viejo refrán “Niño que no llora no mama”.

Por eso les decía que ustedes han encontrado un buen abogado, porque conozco el problema.

Lamentablemente contribuí, en el deseo de que hubiera viviendas, para que se entregaran los dineros a gente poco correcta. Critiqué después duramente lo que había ocurrido y tuve algunos epítetos, algunos calificativos y algunos adjetivos más o menos elocuentes -era Diputado en esa época- o les pido al compañero Diputado, y al compañero Muñoz, que usen el teléfono ya que no es conveniente que vengan del puerto con este calor.

Poblador: Presidente, yo junto con agradecerle esta posibilidad que hemos tenido de conversar con ustedes, y el compromiso que usted ha asumido con nosotros -y que entendemos es el canal más seguro de la solución definitiva de los problemas-, junto con agradecerle esta gentileza suya, nosotros nos tomamos la libertad de incluirle en esta carpeta, otra idea que plantean los dirigentes vecinales, que resultó al final, también, un proyecto de Ley, patrocinado por el Diputado Giarmini, que modifica el artículo 6 de la ley de Junta de Vecinos. O sea, que establece, las atribuciones de los dirigentes vecinales para poder dedicar tiempo a atender los problemas vecinales. Situación que en este momento, está siendo usada por algunos empresarios. Le incluimos también la copia.

Presidente: Bien, me comprometo a estudiarlo.

Poblador: Muchas gracias.

Presidente: Bueno cuéntenme una cosa ¿cómo está el Puerto? A ver, diga ¿Cómo está la movilización?

Van a llegar 100 buses, el 22 de enero, fuera de los 50 que se entregaron, que son Mercedes Benz, y que son bastante buenos. ¡100 buses!

Eso sí que no puedo comprometerme; lo estudiarán, y supongo que llegarán por esa región.

Enseguida me interesa saber cómo está el abastecimiento.

Pobladores: Malo. Pésimo Presidente.

Pobladora: Presidente, ¿esos 100 buses son para la provincia de Valparaíso?

Presidente: Bueno, vamos por partes. Ustedes han dicho pésimo. Por ejemplo, no puede faltar el pescado en Valparaíso.

Pobladora: No hay pescado, Presidente.

Presidente: ¡¿Cómo que no va a haber pescado en Valparaíso?!

Pobladores: Es cierto, Presidente, no hay pescado en Valparaíso.

Presidente: Eso es un horror. Pescado no puede faltar en Valparaíso. Primero, porque están los pescadores artesanales, quienes han aumentado sus ventas; en segundo lugar, está la pesca en alta mar, y se ha aumentado extraordinariamente la entrega de pescado.

Ya la gente ha aprendido que la merluza es bastante buena. El problema es que la dueña de casa tiene que preparar la merluza de distintas maneras.

Además vamos a proyectar a Valparaíso algo que está dando muy buenos resultados aquí en Santiago, que sobre todo es muy beneficioso para la compañera que trabaja y que es obrera o empleada y es entregarlo -sobre todo a la compañera obrera cuando sale de la fábrica-, comida preelaborada.

Aquí se empezó hace un mes y días con esta iniciativa. En los primeros dos días, en la primera semana se dieron 44 raciones a las compañeras que trabajan en ex-Hirmas. Hoy se están entregando 16 mil raciones diarias.

El proyecto es llegar a entregar -a fin de año- 500 mil raciones.

Ustedes comprenden que es un problema bastante serio de distribución y de elaboración.

Pero resulta que Uds. -la dueña de casa- pierden más o menos, según los cálculos de los entendidos, un 15% de los alimentos, por mala preparación. Además las cosas que sobran a veces no tienen cómo guardarlas y si no las consumen se echan a perder, etc., etc.

Es una elaboración industrial que no tiene por qué ser mala, que por lo demás es lo que usan los países capitalistas, industriales, donde la gente de clase alta y clase media no tiene empleada.

Las comidas elaboradas tienen la ventaja de que son, desde el punto de vista médico, muy balanceadas en cuanto a la riqueza que tienen como alimentos.

Mucha gente piensa que determinados alimentos son muy nutritivos, y no es cierto.

Por ejemplo, el pescado es un alimento extraordinariamente nutritivo. La gente en Chile, un país que tiene 4 mil y tantos kilómetros de costa, no come el pescado que debiera.

Estuve hablando con la compañera de Tohá, que es la Presidenta de esta Sociedad que se ha organizado con la CORFO, y me dijo que se empezó con 16 mil raciones hace una semana, las que seguramente ahora han llegado a unas 20 mil.

Debo decirles a Uds. que toda esa comida se hace en la cocina de la UNCTAD. Además ahí, en el restaurant de la UNCTAD se dan 4 mil quinientas a 5 mil raciones diarias a gente que va a consumir ahí.

Es la primera vez en Chile que hay un restaurant que podríamos llamar popular.

He ido dos veces a comer allá; una vez sin anunciar y una vez invitado, las dos veces pagué y no encontré caro y comí bien. Entonces es una cosa importante.

También me interesa y mucho, que ustedes entiendan perfectamente bien, -y voy a hacer breve pero claro- que este problema del desabastecimiento es un problema que lo tenemos que sufrir.

Primero, porque Chile no produce los alimentos necesarios para la población. No los ha producido nunca, ni los va a producir este año, ni el próximo, ni de aquí a dos, o tres, años, o cinco años.

Todos los años Chile ha importado doscientos millones de dólares en carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite.

Dije el año pasado, que era partidario de que este año no se importara un gramo de carne de vacuno.

Claro que para eso había que haber desarrollado toda una política destinada a fomentar la crianza de pollos y establecer grandes criaderos estatales de aves.

En verdad el año pasado se hizo un esfuerzo muy serio, pero lamentablemente vino el temporal, nos golpeó fuertemente y nos echó a perder el trabajo de 4, 5 meses. Además ha escaseado el maíz. Pero resulta que ha escaseado el maíz no sólo en Chile, no en Sudamérica, sino en el mundo. Nosotros no pudimos comprar la cantidad de maíz que queríamos, que es el alimento básico para las aves.

Este año hemos logrado que la producción chilena mejore: creemos que la cosecha de maíz va a permitir que la importación sea mucho menor. No ocurre lo mismo con el trigo. Por eso es que tuvimos que hacer un pan que no era muy agradable para la gente.

Ahora, en esta semana se hará el pan blanco de nuevo, porque logramos comprar la cantidad de trigo necesario para este año; por lo menos para los 8 primeros meses. Creemos poder en el transcurso de estos meses, obtener el saldo que necesitamos.

Pero, lo que me interesa decirles compañeras y compañeros, es que nosotros tenemos que gastar ahora un 50% más en dólares para traer la misma cantidad de alimentos. Eso es muy importante que ustedes lo entiendan, porque los precios de los alimentos han subido extraordinariamente; como también los precios de los fletes.

Entonces, si antes traíamos -digamos por darles una cifra- 100 o 200, qué se yo un millón de toneladas de alimentos y nos costaba doscientos millones de dólares, hoy tenemos que gastar 300 millones de dólares para traer el mismo millón de toneladas de alimentos, porque han subido los precios.

Ahora en Chile hay más bocas porque las mujeres y los hombres en Chile no descansan en la grata necesidad de darles hijos a la Patria. Entonces, la población aumenta, hay más bocas que alimentar.

Por ejemplo, esa medida del Gobierno, el medio de litro de leche que se tomó a la risa, que ha significado disminuir apreciablemente las diarreas infantiles y bajar la mortalidad, significa más de 50 millones de dólares al año. Pero este año tenemos que gastar cerca de 70 para traer lo mismo porque ha subido bastante el precio de la leche.

Fíjense ustedes compañeras y compañeros que nos ha sido muy difícil conseguir las ochocientas mil toneladas de trigo, que hemos conseguido. Chile tiene que importar un millón doscientas mil toneladas de trigo. Además del trigo que se produce aquí.

¿Por qué ha sido difícil? Porque en otros países han habido peores condiciones climáticas que en Chile.

Por ejemplo, en la Unión Soviética hubo una sequía, por lo que he tenido que comprar en el mundo más de 18 toneladas de trigo.

La Unión Soviética no compraba trigo antes. Si sale a comprarlo un país tan poderoso. Que adquiere 18 millones de toneladas, el precio del trigo sube y además es difícil de encontrar.

Esto es lo que nos ha ocurrido a nosotros.

Los soviéticos -cuando en el viaje estuve allá- nos dieron créditos por un número determinado de toneladas de trigo, pero no lo suficiente; nos han dado un crédito por doscientas mil toneladas de trigo.

La ventaja es que nos han dado un crédito, porque no se dan créditos para alimentos; se dan créditos para las maquinarias, se dan créditos para bienes de capitales, en fin, para empresas, para industrias; pero no se dan para alimentos. Nosotros hemos tenido la suerte de tener crédito en alimentos en varios países, no sólo socialistas, sino aun capitalistas. Bastante que lo necesitamos compañeros.

Pero volviendo al problema del desabastecimiento lo importante es que el pueblo se organice.

Nosotros hemos planteado la Junta de Abastecimientos y Precios y con eso se ha formado una gran alharaca. Porque lógicamente la organización de estas Juntas no pueden ser sectarias ni han nacido para darle posibilidades a la gente de la Unidad Popular; eso sería lo más antisolidario. Además sería lo más contrario para nosotros. Sería la torpeza más infinita si acaso le diéramos alimentos a la gente de la Unidad Popular y al resto no. Imagínense cómo nos mirarían, cómo hablarían y con razón. El problema es que esta Junta de Abastecimiento y Precios JAP logre que participen en ella, al margen de todo color político y de toda posición religiosa, todos los ciudadanos.

Que se vaya trabajando de acuerdo con el comercio detallista que tampoco ha sido muy bien atendido cuando existía una sola distribuidora, dos o tres distribuidoras y que nosotros estamos empezando a aprender a hacerlo compañeros. Cuando hubo el paro en octubre, aquí tuvo que atenderse a gran parte de las poblaciones de Santiago y se montaron camiones ambulantes que fueron a los campamentos y a las poblaciones.

Resulta que hoy la gente reclama esos camiones porque ahí se vendió a precio oficial. Si por una lata de sardinas aquí pedían 47 escudos, los camiones la vendían a 11 escudos. Pongo este ejemplo. Entonces la gente -pasado el paro- quiere que sigan estos camiones. Pero nosotros no podemos hacer una competencia permanente, constante, al comercio detallista.

Tenemos que llegar a un acuerdo con ellos para que ganen legítimamente lo que deben ganar.

Para que reciban las cosas y para ir a garantizar un mínimo de buena distribución de cinco o seis productos que son fundamentales para toda la familia. Aceite, por ejemplo, arroz, seguramente azúcar, detergentes.

(Alguien lo interrumpe y dice, la carne).

Presidente: La carne compañero, ya lo dije que tenemos que consumir pescado. Apenas organicemos bien las cosas no vamos a traer un gramo de carne de vacuno.

Lo que hay que traer compañero, es una masa ganadera que se reproduzca aquí; traer grandes toros y muy buenas vacas y hacer un cruce, de tal manera que se pueda ver cuál es la combinación genética que más conviene a este país, para hacer una masa ganadera. O sea, que de aquí a diez años, Chile tenga la cantidad de ganado que necesita de acuerdo con la población.

Aquí hay tierra donde se puede poner cientos de miles de cabezas de ganado.

No sé actualmente, pero no creo que en Chile haya ochocientas mil cabezas de ganado. Creo que no las hay.

Cuba, por ejemplo es un país productor de azúcar. Sin embargo, tiene racionada el azúcar y exportan azúcar. Sí, compañeros, los cubanos, los principales productores de azúcar del mundo, tienen racionada el azúcar para el consumo. Porque además, la gente hace mal y abusa el comer en exceso azúcar; no es un buen alimento y propende a la diabetes.

El caso de Cuba se repite en otros países, racionando el consumo para su gente. Porque ellos necesitan divisas, necesitan dólares para comprar cosas que no producen. Entonces, tiene que sacarle el máximo de provecho.

Si nosotros pudiéramos comer cobre, yo también les limitaría el sándwich de cobre a Uds., pero como no comemos cobre exportamos todo el cobre.

Para los cubanos el azúcar es su cobre.

Pero me interesa, compañeros, deshacer la imagen tenebrosa de que nosotros queremos controlar el pensamiento, las creencias, la vida de la gente a través de la distribución de los alimentos.

Otros gobiernos, y en otras épocas, hicieron racionamientos. Aquí hubo racionamiento del té, de la yerba mate. Hubo racionamiento de azúcar, hubo racionamiento del aceite, del carbón, de la bencina y no metieron el escándalo que han metido ahora.

Porque nosotros ¿qué queremos? A mí me duele mucho cuando paso en mi automóvil y veo a la gente esperando bus ¿verdad? Lo he dicho muchas veces en los discursos que hago, y sería bueno que ustedes los leyeran, porque son buenos. En los discursos planteo que hay una gran diferencia entre el compañero y la compañera, que tiene que esperar a veces dos horas un bus. Y yo paso en automóvil.

Entonces, hay una gran diferencia en el mundo contemporáneo entre los que tienen automóvil y los que no tienen, si la movilización colectiva es mala. De la misma manera que hay una gran diferencia entre los que llegamos a la casa, damos vuelta a la llave y sale el agua fría o caliente, y la compañera que tiene que ir a un pilón con un tarro o con un tacho o con un balde a buscar agua.

Me duele mucho también, cuando veo haciendo cola para comprar a la gente. Resulta que a veces una compañera está una hora y media o dos horas en la cola y cuando le toca entrar a ella a comprar, se acabó el producto, porque las personas que están antes no compran lo que necesitan; si tienen plata, compran mucho más.

El caso de los cigarrillos, compañeros -además, del contrabando- según las estadísticas hoy día se produce un 26% o más de cigarrillos, ¡26% más! ¿Qué significa eso? Que si se producía por ejemplo un millón de cajetillas, hoy se produce un millón 260 mil cajetillas.

Pero resulta que no hay cigarrillos. ¿Por qué? Porque hay toda una campaña para hacer creer que se iban a terminar los cigarrillos, que no íbamos a tener tabaco y entonces la señora viciosa y el señor vicioso -el caso más claro lo tengo aquí atrás; él fuma tres paquetes de cigarrillos al día- (Se refiere al Capitán de Navío, Arturo Araya, Edecán Naval de S.E. y Jefe de la Casa Militar).

Capitán Araya: Yo no acaparo cigarrillos.

Presidente: Entonces, ahora compra 4 paquetes de cigarrillos. Yo, como amigo y como Jefe, le tengo prohibido que fume tanto y no me hace caso. Como él es un distinguido Oficial de Marina y Jefe de la Casa Militar, no acapara. Pero el vicioso que tiene plata, si se fuma un cigarrillo al día, va y compra un paquete. Al día subsiguiente se compra otro, entonces los roperos están llenos de cigarrillos.

Ha llegado esto hasta tal extremo, que con razón se dice que se organice el pueblo. El otro día salí a dar una vuelta por el barrio donde vivo, y cerca de un sector comercial había dos muchachos vendiendo cigarrillos en la calle; me contaba un Senador que ese día fue al correo, que un hombre andaba con una bandeja vendiendo cigarrillos, -claro, 4 veces más cobraba por cajetilla-. El Senador lo llamó, y le dijo: ¡Mire! ¿Cómo consigue esos cigarrillos? y con toda calma dijo el comerciante: “Mire, en realidad, el Gobierno nos da los cigarrillos que le pagamos por debajo del precio oficial, con la autorización de que los vendamos como queramos, porque como somos cesantes, ésta es la única manera que podemos vivir”.

Eso es una gran mentira, porque no va a estar el Gobierno estimulando el mercado negro.

Pero si el público no ayuda, si no se llama al Carabinero, si no se le denuncia, nos va a ser difícil combatir eso.

Una vez pasaba en automóvil, y ahí en Puente había una tienda cerrada, no se había abierto todavía, pero ahí mismo, en la vereda estaba sentada una señora con una mesa llena de hilos.

En esa época había una gritería tremenda porque no había hilo, y resulta que el comerciante no establecido vende hilo.

Hemos tenido una gran pelea, y han entendido los compañeros en las fábricas textiles, por ejemplo, o en las fábricas de enlozados. No es posible que el compañero que trabaja en una fábrica textil, saque 15 o 20 metros de género, que es como un sobresalario; y sacaban mucha más cantidad de género de la que necesitan para la familia; pero resulta que muchos de sus compañeros, a dos cuadras de la fábrica vendían el producto a precio más alto, fomentando el mercado negro.

Fíjense, hoy hay un anuncio de huelga en Chuquicamata. No sé exactamente si allá ha habido alguna dificultad en la entrega de los alimentos.

Poblador: (Se refiere al desabastecimiento en Chuqui).

Presidente: Fíjese, se declaran en huelga los obreros en Chuquicamata, porque tres días tuvieron dificultades en tres pulperías de Chuquicamata; en tres; ¡solamente en tres! Por azúcar, porque se atrasó el barco. ¡Fíjense Uds.! ¿Saben ustedes cuántos kilos tiene, por persona al mes, de carne de vacuno en Chuquicamata? 7 kilos por persona, ¡7 kilos! Fueron a hablar conmigo a Tomás Moro, y pedían 11 kilos. Yo les pregunté si estaban locos; además, les dije que la carne iba a traer arteriosclerosis.

Pero tienen 7 kilos por persona, tienen, pulperías extraordinarias, y sin embargo, porque tienen una dificultad de tres días, se declaran en huelga. No se les va a acabar a las dueñas de casa el mismo día el azúcar, y menos a todas juntas. Para la producción de cobre ¿qué significará? Por lo menos una pérdida de quizás de 1 millón o dos millones de dólares.

Porque este es el problema. La gente tiene que entenderlo, y si no ayuda, si no tiene conciencia, si no se organiza, no vamos a poder organizar las JAP.

Las JAP no las vamos a organizar para usarlas frontalmente contra los comerciantes. No. Hay que dialogar, convencer a los comerciantes. Hay que hacer que la dueña de casa de un sector en lo posible vaya siempre al mismo negocio, porque el comerciante terminará, en pocos días o meses de conocer a toda su clientela. Sabrán, por ejemplo, que el señor Allende, tiene una señora buenamoza y tres niñitos y que no necesita comprarle en exceso, y le dirá: “No, ¿para qué quiere tanto usted”?

Nosotros, en el problema de la carne, nos preocupamos mucho en la cuota de los barrios populares, y ¿qué pasaba, también, pues compañero? Que algunas compañeras compraban una cantidad de carne de la que no necesitaban sino un pedacito y el resto era para venderlo en el mercado negro, en el barrio alto. Si no hay conciencia en la gente, si ustedes mismos no contribuyen, si no hay una organización del pueblo, no es posible asegurar las cosas.

Quería aprovechar esta oportunidad, para conversar con ustedes, porque son problemas muy serios que hemos enfrentado antes, y que ahora tenemos que enfrentar; el alza de los precios de los alimentos, la menor producción agrícola que tiene causas internas y externas, como por ejemplo, el abono. Abono en el mundo no es fácil encontrar, nosotros tenemos salitre, pero para determinados cultivos se necesitan abonos trifásicos que no hay en Chile, porque no los elaboramos. Así los problemas se agudizan; además, siempre en un proceso de Reforma Agraria, disminuye la producción, porque cuando se le expropia un fundo a un señor, el que lo administraba se va con la organización comercial del fundo. Con el agravante que la Ley de Reforma Agraria chilena, hace que se expropie el campo pelado; entonces, el señor del fundo se va con sus tractores, con sus herramientas, se va con sus animales y queda el campo pelado; y los campesinos no pueden hacer surgir la tierra con el campo pelado.

Además, también ha habido en algunos asentamientos, abusos. Como les anticipa el Banco del Estado equis cantidad de escudos, dentro de la base de que es como una parte de lo que les correspondería en las utilidades, mucha gente no trabaja, porque con su cerco, su casita y eso que reciben como anticipo, les basta.

Entonces, en este proceso que estamos viviendo, se necesita una gran conciencia colectiva; en eso tienen que ayudar ustedes, sobre todo las dueñas de casa. Pero tampoco callarse las cosas, y tampoco exagerarlas. Y aprender a cocinar. ¡Aprender a cocinar!

Aquí, por ejemplo, estoy seguro de que algunos de ustedes no han comido nunca cochayuyo; y es rico; cuando quieran, les doy una receta de cochayuyo, y así entonces cuando vaya algún día, espero que una compañera me invite a comer un plato de cochayuyo.

Pobladora: Nosotros comemos cochayuyo.

Presidente: ¿Cómo hace el cochayuyo?

Pobladora: Ensalada de cochayuyo, fricasé de cochayuyo, empanadas de cochayuyo.

Pobladora: (Menciona la escasez del aceite, por lo tanto dice que no se puede preparar el cochayuyo como ella lo preparaba).

Presidente: Le encuentro toda la razón. Le encuentro toda la razón. Hemos tenido un déficit, bastante serio de aceite.

Vamos a recibir de Brasil. Debe llegar esta semana el primer cargamento; se han comprado 6000 toneladas de aceite.

Creo que se va a normalizar esta etapa; pero la gente tiene que contribuir a eso, a que también, si llega el aceite, una dueña de casa no compre 10 litros si necesita 1 o 2, porque después no hay.

Tiene que abrirse el diálogo entre la autoridad, entre el hombre de DINAC, o el Intendente de la provincia y deben contribuir al Alcalde; deben ayudar a todos los funcionarios en este problema que hay de emergencia. Porque es muy claro; si acaso no le llegan los productos, y tienen que tomar un camión, tienen que aumentar el precio de los alimentos. Entonces es allí donde entra la organización popular, y decir: “mire a ese comerciante, no le saque una multa porque es injusto, porque resulta que para traer alimentos ha tenido que contratar un camión” -¿verdad?- por lo tanto debe subir el precio porque el comerciante no tiene camión.

Es así como se va incorporando el pueblo, así como va contribuyendo al control de las cosas, y va buscando la manera de ir solucionando sus propios problemas. No pueden solucionarse los problemas a través de la burocracia, a través de los funcionarios.

Tendríamos que tener un funcionario en la puerta de cada negocio. Hay 300000 comerciantes detallistas en Chile, tendríamos que tener 300000 burócratas. Imposible.

Es el pueblo el que soluciona esto, no para abusar, no para lanzarse en picada contra el comerciante pequeño, o el detallista; no para excluir a los que no piensan como la Unidad Popular, o porque haya un a JAP de sólo demócrata cristianos, van a echar al comunista o al socialista. No, el hambre de un conservador, de un socialista, de un comunista es la misma compañeros.

Nosotros no podemos hacer separación ideológica; toda la gente tiene derecho a un mínimo de cosas.

Con mayor razón tenemos que dar nuestra honradez revolucionaria; los que están en el Gobierno son de la Unidad Popular, pero si la gente de la Unidad Popular acapara ¿qué autoridad moral tienen?