[117]

CAPITULO IV

LAS TRES FIGURAS DEL PROCESO CICLICO

Si llamamos Cc al proceso global de circulación, las tres figuras pueden representarse así:
I) D - M . . . P . . . M' - D'
II) P . . . Cc . . . P
III) Cc . . . P (M')
Si reunimos las tres formas, todos los supuestos del proceso aparecen como su resultado, como supuesto producido por él mismo.[a] Cada elemento se presenta como punto de partida, punto de transición y punto de retorno.
El proceso global aparece como unidad de los procesos de producción y de circulación, el de producción se vuelve mediador del de circulación y a la inversa.
Lo que es común a los tres ciclos es la valorización del valor como objetivo determinante, como motivo impulsor. En I esto se expresa en la forma. La forma II comienza con P, con el propio proceso de valorización. En III el ciclo comienza con el valor valorizado y termina con valor nuevamente valorizado, aun cuando el movimiento se repita en idéntica escala.
En la medida en que M - D es D - M para el comprador, y D - M es M - D para el vendedor, la circulación del capital sólo representa la metamorfosis corriente de mercancías, y rigen para ella las leyes sobre la masa de dinero circulante que se expusieron al considerar dicha metamorfosis (libro I, cap. III, 2). Pero si no nos aferramos [118] a este aspecto formal, sino que consideramos la conexión real entre las metamorfosis de los distintos capitales individuales, es decir, si consideramos en realidad la conexión entre los ciclos de los capitales individuales como conexión entre los movimientos parciales del proceso de reproducción del capital social global, entonces esa conexión no puede explicarse por el mero cambio de forma del dinero y la mercancía.
En un círculo que está rotando continuamente cada punto es al mismo tiempo punto de partida y punto de retorno. Si interrumpimos la rotación, no todos los puntos de arranque son puntos de retorno. Así hemos visto no sólo que cada ciclo particular presupone (implícitamente) al otro, sino también que la repetición del ciclo en una forína engloba la descripción del ciclo en las otras formas. De esta manera, toda la diferencia se presenta como diferencia meramente formal, o bien como meramente subjetiva, como diferencia que sólo existe para el observador.
En la medida en que cada uno de estos ciclos se considera como forma particular del mvimiento en que se encuentran distintos capitales industriales individuales, también esta diversidad existe siempre sólo como diversidad individual. Pero en realidad cada capital industrial individual se encuentra al mismo tiempo en los tres ciclos. Estos, las formas de reproducción de las tres figuras del capital, se verifican continuamente uno al lado del otro. Una parte del valor de capital, por ejemplo, que ahora actúa como capital mercantil, se transforma en capital dinerario, pero al mismo tiempo otra parte sale del proceso de producción e ingresa en la circulación como nuevo capital mercantil. De esta manera se describe constantemente la forma cíclica M' . . . M'; lo mismo ocurre con las otras dos formas. La reproducción del capital en cada una de sus formas y en cada una de sus fases es tan continua como la metamorfosis de estas formas y el pasaje sucesivo por las tres fases. Por consiguiente, el ciclo en su conjunto es aquí unidad real de sus tres formas.
En nuestro análisis hemos presupuesto que en lo tocante a su magnitud de valor global, el valor de capital se presenta íntegramente como capital dinerario o como capital productivo o como capital mercantil. Así teníamos primero, por ejemplo, las £ 422 en su totalidad como [119] capital dinerario, luego las teníamos, también en todo su volumen, transformadas en capital productivo, finalmente, como capital mercantil: hilado por valor de £ 500 (en las cuales había £ 78 de plusvalor). Aquí las distintas fases constituyen otras tantas interrupciones. Mientras las £ 422 permanecen, por ejemplo, en la forma dineraria, esto es, mientras se están efectuando las compras D - M ( FT + MP), el capital en su totalidad sólo existe y funciona como capital dinerario. Tan pronto como se transforma en capital productivo, no funciona ni como capital dinerario ni como capital mercantil. Su proceso de circulación está interrumpido por entero, como lo está, de otra parte, todo su proceso de producción no bien funciona en una de sus dos fases de circulación, ya sea como D o como M'. Así pues el ciclo P . . . P no sólo se presentaría como renovación periódica del capital productivo, sino también como interrupción de su función, del proceso de producción, hasta que se ha dejado atrás el proceso de circulación, en lugar de desarrollarse continuamente, la producción se efectuaría de manera intermitente y sólo se repetiría después de períodos de duración casual, según que las dos fases del proceso de circulación se recorran con mayor rapidez o lentitud. Es esto lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de un artesano chino que sólo trabaja para clientes particulares y cuyo proceso de producción se detiene hasta que se repite el pedido.
En realidad esto vale para cada una de las partes del capital que se encuentre en movimiento, y todas las partes del capital recorren por turno este movimiento. Las 10.000libras de hilado, por ejemplo, son el producto semanal de un industrial hilandero. Estas 10.000 libras de hilado egresan de la esfera de la producción y entran en la de la circulación en su totalidad, el valor de capital contenido en el hilado debe transformarse todo en capital dinerario, y mientras permanezca en la forma de capital dinerario no podrá reingresar en el proceso de producción; previamente tendrá que entrar en la circulación y reconvertirse en los elementos del capital productivo FT + MP. El proceso cíclico del capital es interrupción permanente, abandono de una fase, ingreso en la siguiente, dejación de una forma, existencia en otra, cada una de estas fases no sólo trae aparejada la otra, sino que al mismo tiempo la excluye.
[120]
Pero la continuidad es el rasgo característico de la producción capitalista y está condicionada por su base técnica, aunque no siempre sea incondicionalmente alcanzable. Veamos pues cómo suceden las cosas en la realidad. Mientras las 10.000 libras de hilado, por ejemplo, entran al mercado como capital mercantil y cumplen su transformación en dinero (sea éste medio de pago, medio de compra o tan sólo dinero de cuenta), en el proceso de producción las remplazan nuevo algodón, nuevo carbón, etc., los cuales, por consiguiente, abandonando la forma dineraria y la forma mercantil, se han reconvertido ya a la forma de capital productivo y comienzan su función en cuanto tal, mientras que al mismo tiempo que las primeras 10.000 libras de hilado se convierten en dinero, 10.000 libras de hilado anteriores describen ya la segunda fase de su circulación y dejan de ser dinero para reconvertirse en los elementos del capital productivo. Todas las partes del capital recorren por turno el proceso cíclico y se encuentran simultáneamente en distintas fases del mismo. De esta manera el capital industrial, en la continuidad de su ciclo, se encuentra simultáneamente en todas sus fases y en las diversas formas funcionales que les corresponden. Para la parte que siendo capital mercantil e transforma por primera vez en dinero, se inicia el ciclo M' . . . M', mientras que para el capital industrial, como un todo en movimiento, el ciclo M' . . . M' ya ha sido recorrido. Con una mano se adelanta dinero, con la otra se lo recibe; la iniciación del ciclo D . . . D' en un punto es al mismo tiempo su retorno en otro. Lo mismo vale para el capital productivo.
Por eso el verdadero ciclo del capital industrial en su continuidad es no sólo unidad de proceso de circulación y proceso de producción, sino unidad de sus tres ciclos en su totalidad. Pero el ciclo sólo puede ser tal unidad si cada una de las distintas partes del capital puede recorrer sucesivamente las fases consecutivas del ciclo, puede pasar de una fase, de una forma funcional a otra, y en consecuencia si el capital industrial, como todo constituido por esas partes, se encuentra simultáneamente en las distintas fases y funciones, describiendo así al mismo tiempo los tres ciclos. La sucesión de todas las partes está condicionada aquí por su yuxtaposición, es decir, por la división del capital. Así, en el sistema fabril articulado el producto [121] se encuentra tan continuamente en las distintas etapas de su proceso de creación como en el pasaje de una fase de producción a la otra. Como el capital industrial individual representa una magnitud determinada, que depende de los medios del capitalista y que tiene una magnitud mínima determinada para cada ramo de la industria, su división debe efectuarse conforme a determinados números proporcionales. La magnitud del capital existente condiciona el volumen del proceso de producción, y éste el volumen del capital mercantil y del capital dinerario, en la medida en que funcionan junto al proceso de producción. Pero la yuxtaposición que condiciona la continuidad de la producción sólo existe por el movimiento de las partes del capital movimiento en el que éstas recorren sucesivamente las distintas fases.[b] La propia yuxtaposición sólo es resultado de la sucesión. Si para una parte, por ejemplo, se paraliza M' - D', si la mercancía es invendible, entonces el ciclo de esta parte se habrá interrumpido y no se efectuará la reposición de la misma por sus medios de producción; las partes subsiguientes, que surgen del proceso de producción como M', encontrarán su cambio de función bloqueado por sus antecesoras. Si esto dura algún tiempo, entonce la producción se reduce y todo el proceso se detiene. Todo estancamiento de la sucesión desordena la yuxtaposición, toda paralización en una fase provoca una paralización mayor o menor en el ciclo en su conjunto, no sólo en el de la parte del capital que se paraliza, sino también en el de todo el capital individual.
La forma siguiente en la que se representa el proceso es la de una sucesión de fases, de tal manera que el tránsito del capital a una nueva fase está condicionado por su abandono de la otra. Por eso cada ciclo particular tiene también como punto de partida y como punto de retorno una de las formas funcionales del capital. Por otra parte el proceso global es en realidad la unidad de los tres ciclos, que son las distintas formas en las que se exprea la continuidad del proceso. Para cada forma funcional del capital el ciclo global se presenta como el ciclo específico de ella, y precisamente cada uno de estos ciclos condiciona la continuidad del proceso global; el ciclo de una [122] forma funcional condiciona el otro.[c] Para el proceso de producción global, especialmente para el capital social, es condición necesaria ser a la vez proceso de reproducción y por ende ciclo de cada uno de -sus elementos. Distintas fracciones del capital recorren sucesivamente las diversas fases y formas funcionales. Por eso cada forma funcional, aunque e*'ella se presente siempre una parte distinta del capital, recorre su propio ciclo simultáneamente con las otras. Una parte del capital, pero una parle siempre cambiante, siempre reproducida, existe como capital mercantil que se transforma en dinero, otra, como capital dinerario que se transforma en productivo; una tercera, como capital productivo que se transforma en capital mercantil.
La existencia permanente de todas las tres formas está mediada por el ciclo del capital global a través, precisamente, de estas tres fases.
El capital como un todo se encuentra entonces simultáneamente en sus distintas fases, yuxtapuestas en el espacio. Pero cada paTte pasa constantemente y por turno de una fase, de una forma funcional, a la otra, y así funciona sucesivamente en todas. Las formas son así formas fluidas, cuya sucesión es mediadora de su simultaneidad. Cada forma sucede y antecede a la otra, de manera que el retorno de una parte de capital a una forma está condicionado por el retorno de otra parte a otra forma. Cada parte describe ininterrumpidamente su propia órbita, pero siempre es una parte distinta del capital la que se encuentra en esta forma, y estas órbitas particulares sólo constituyen fases simultáneas y sucesivas del desenvolvimiento global.[d]
[123]
Sólo en la unidad de los tres ciclos se efectiviza la continuidad del proceso global en lugar de la interrupción descrita anteriormente. El capital social global posee siempre esta continuidad y su proceso posee siempre la unidad de los tres ciclos.
En el caso de los capitales individuales la continuidad de la reproducción se interrumpe más o menos en algunas partes. En primer lugar, las masas de valor suelen estar distribuidas, en las distintas épocas, en porciones desiguales entre las distintas fases y formas funcionales. En segundo lugar, estas porciones pueden distribuirse de manera diferente según el carácter de la mercancía que se ha de producir, es decir, según la esfera particular de la producción en la que está invertido el capital. En tercer lugar, la continuidad puede verse más o menos interrumpida en los ramos de la producción que dependen de la estación del año, ya sea como consecuencia de condiciones naturales (agricultura, pesca del arenque, etc.), ya como consecuencia de circunstancias convencionales, como por ejemplo en el caso de los llamados trabajos de temporada. En las fábricas y en las minas el proceso se desarrolla con la máxima regularidad y uniformidad. Pero esta diferencia entre los ramos de producción no provoca ninguna diferencia en las formas generales del proceso cíclico.
El capital como valor que se valoriza no sólo implica relaciones de clase, determinado carácter social que se basa en la existencia del trabajo como trabajo asalariado. Es un movimiento, un proceso cíclico a través de distintas fases, que a su vez encierra tres formas distintas del proceso cíclico. Por eso sólo se lo puede concebir como movimiento y no como cosa estática. Los que consideran la autonomización del valor como mera abstracción olvidan que el movimiento del capital industrial es esta abstracción in actu [en acto]. El valor atraviesa aquí distintas formas, distintos movimientos, en los cuales se conserva y al mismo tiempo se valoriza, aumenta. Como aquí por el momento lo que nos interesa es la mera forma del movimiento, no tenemos en cuenta las revoluciones que el valor de capital [124] puede experimentar en su proceso cíclico; pero resulta evidente que, a pesar de todas las revoluciones de valor, la producción capitalista sólo existe y puede seguir existiendo mientras el valor de capital se valoriza, es decir, mientras describe su proceso cíclico como valor que se ha vuelto autónomo, y por ende, mientras las revoluciones de valor son dominadas y compensadas de alguna manera. Los movimientos del capital aparecen como actos del capitalista industrial individual al operar él como comprador de mercancías y de trabajo, como vendedor de mercancías y como capitalista productivo y así servir, con su actividad, de mediador del ciclo. Si el valor social de capital sufre una revolución de valor puede ocurrir que su capital individual sucumba ante ella y desaparezca por no poder cumplir con las condiciones de este movimiento de valor. Cuanto más agudas y frecuentes se vuelvan las revoluciones de valor, tanto más se impone, actuando con la violencia de un proceso natural elemental, el movimiento automático del valor autonomizado frente a la previsión y al cálculo del capitalista individual, tanto más se somete el curso de la producción normal a la especulación anormal, tanto más crece el riesgo para la existencia de los capitales individuales. Estas revoluciones periódicas del valor confirman pues lo que se pretende que refuten: la autonomización que experimenta el valor como capital y que mantiene y agudiza mediante su movimiento.
Esta secuencia de las metamorfosis que sufre el capital en proceso encierra la comparación constante entre las alteraciones en la magnitud de valor del capital ocurridas en el ciclo y el valor originario. Si la autonomización del valor frente a la fuerza creadora de valor, frente a la fuerza de trabajo, se inicia en el acto D - FT (compra de fuerza de trabajo) y se efectiviza durante el proceso de producción omo explotación de la fuerza de trabajo, esta autonomización del valor no vuelve a aparecer en este ciclo, en el cual dinero, mercancía, elementos de producción, sólo son formas alternas del valor de capital en proceso y en el que la magnitud de valor pretérita se compara con la presente, modificada, del capital.
"El valor", dice Bailey argumentando en contra de la autonomización del valor que caracteriza al modo capitalista de producción y que él trata como ilusión de ciertos economistas, "es una relación entre mercancías coexistentes, [125] pues sólo éstas pueden intercambiarse entre sí."[1] Bailey dice esto para oponerse a la comparación de los valores de mercancías en distintas épocas, una comparación que, una vez fijado el valor del dinero vigente en cada época, sólo significa una comparación entre el gasto de trabajo requerido en las distintas épocas para la produccion del mismo tipo de mercancías. Esto surge de su error general, según el cual valor de cambio = valor, la forma del valor es el valor mismo; y por consiguiente los valores mercantiles dejan de ser comparables tan pronto como cesan de funcionar activamente como valores de cambio, es decir, tan pronto como no se los puede intercambiar realiter [realmente]. El no vislumbra, pues, ni por asomo, que el valor sólo funciona como valor de capital o como capital si se mantiene idéntico a sí mismo y se compara consigo mismo en las distintas fases de su ciclo, que no son de ninguna manera cotemporary [coexistentes], sino que se suceden.
Para considerar en su pureza la fórmula del ciclo no basta con suponer que las mercancías se venden a su valor, sino también que esto sucede bajo circunstancias en lo demás iguales. Tomemos, por ejemplo, la forma P . . . P, dejando a un lado todas las revoluciones técnicas dentro del proceso de producción que puedan desvalorizar el capital productivo de un capitalista determinado; dejando a un lado también toda repercusión de un cambio en los elementos de valor del capital productivo sobre el valor del capital mercantil existente, valor que si existe acopio de dicho capital mercantil puede aumentar o disminuir. Supongamos que M', las 10.000 libras de hilado, se venden a su valor de £ 500; 8.440 libras = £ 422 reponen el valor de capital contenido en M'. Pero si el valor del algodón, del carbón, etc., ha aumentado (ya que aquí hacemos caso omiso de las meras oscilaciones de precio), quizás estas £ 422 no alcancen para reponer totalmente los elementos del capital productivo; se necesita capital dinerario adicional, se fija capital dinerario. Y a la inversa, si aquellos precios han bajado: se libera capital dinerario. El proceso sólo discurre con total normalidad cuando las relaciones de valor permanecen constantes; se desenvuelve,[e] [126] de hecho, mientras las perturbaciones se compensan en la repetición del ciclo, cuanto mayores sean las perturbaciones, tanto mayor será el capital dinerario que deba poseer el capitalista industrial para poder esperar que se compensen, y como al desarrollarse la producción capitalista se amplía la escala de cada proceso individual de producción, y con él la magnitud mínima de capital que hay que adelantar, esta circunstancia se suma a las otras que convierten la función del capitalista industrial, cada vez más, en un monopolio de grandes capitalistas en dinero, aislados o asociados.
Aquí hay que señalar, de paso, que si se produce un cambio de valor de los elementos de producción, se pone de manifiesto una diferencia entre la forma D . . . D' por un lado, y P . . . P y M' . . . M'[f] por otro.
En D . . . D', en cuanto fórmula del capital recién invertido que por primera vez aparece como capital dinerario, una baja en el valor de los medios de producción, por ejemplo, materias primas, materiales auxiliares, etc., requerirá, para iniciar un negocio de determinadas dimensiones, un desembolso de capital dinerario menor que el necesario antes de esa baja, pues el volumen del proceso de producción (si no varía el desarrollo de la fuerza productiva) depende de la masa y del volumen de los medios de producción que puede dominar una cantidad dada de fuerza de trabajo, pero no depende ni del valor de estos medios de producción ni del de la fuerza de trabajo (este último sólo influye en la magnitud de la valorización). Y a la inversa. Si se produce un aumento de valor en los[g] elementos para la producción de las mercancías que constituyen los elementos del capital productivo, entonces se necesitará más capital dinerario para establecer un negocio de dimensiones dadas. En ambos casos sólo resulta afectada la cantidad de nuevo capital dinerario que hay que invertir, en el primero, queda capital dinerario sobrante; en el segundo, se fija capital dinerario, siempre que el crecimiento de nuevos capitales industriales individuales se desenvuelva de la manera habitual en un ramo de la producción dado.
[127]
Los ciclos P . . . P y M' . . . M' sólo se presentan, ellos mismos, como D . . . D' en la medida en que el movimiento de P y de M' es al mismo tiempo acumulación, es decir, en la medida en que el d (dinero) adicional se convierte en capital dinerario. Dejando este caso a un lado, el cambio de valor de los elementos que constituyen el capital productivo los afecta de manera diferente que a D . . . D'; aquí prescindimos nuevamente de la repercusión de tal cambio de valor sobre las partes constitutivas del capital que se encuentran en el proceso de producción. Lo que resulta afectado directamente aquí no es el desembolso originario, sino un capital industrial que se encuentra en su proceso de reproducción, no en su primer ciclo; es decir
FT
M' . . . M <
MP,
la reconversión del capital mercantil en sus elementos de producción, en la medida en que éstos consisten en mercancías. Al bajar el valor (o en su caso, el precio) pueden darse tres casos: el proceso de reproducción se continúa en la misma escala; entonces se libera una parte del capital dinerario precedente y se produce acopio de capital dinerario sin que se haya efectuado verdadera acumulación (producción en escala ampliada) ni la transformación que la inicia y la acompaña) de d (plusvalor) en fondo de acumulación; o, si las proporciones técnicas lo permiten, el proceso de reproducción se amplía en una escala mayor de la que se habría alcanzado sin esa baja, o bien se crea un acopio mayor de materias primas, etc.
Y a la inversa cuando sube el valor de los elementos que reponen el capital mercantil. En este caso la reproducción ya no se efectúa en su volumen normal (se trabaja menos tiempo, por ejemplo) ; o tiene que entrar capital dinerario adicional para continuarla con su volumen anterior (fijación de capital dinerario); o el fondo de acumulación en dinero, si existe, sirve total o parcialmente para hacer funcionar el proceso de reproducción en su antigua escala, en lugar de servir para ampliarlo. Esto también es fijación de capital dinerario, sólo que aquí el capital dinerario adicional no proviene de afuera, del mercado de dinero, sino de los recursos del propio capitalista indusirial.
Pero en P . . . P, M' . . . M' pueden darse circunstancias modificadoras. Si nuestro fabricante de hilado [128] de algodón, por ejemplo, tiene gran acopio de su materia prima (es decir, gran parte de su capital productivo en forma de acopio de algodón), una parte de su capital productivo se desvalorizará por una baja en los precios de esa fibra textil, si en cambio éstos han subido, entonces aumentará el valor de esta porción de su capital productivo. Por otra parte, si ha fijado grandes masas en la forma de capital mercantil, por ejemplo en hilado de algodón, entonces al abaratare el algodón se desvalorizará una parte de su capital mercantil, es decir, en general, del capital suyo que se encuentra describiendo el ciclo, y a la inversa al subir los precios del algodón. Finalmente, en el proceso FT
M' - D - M <
MP:
si M' - D, la realización del capital mercantil, se ha verificado antes que cambie el valor de los elementos de M, entonces el capital sólo se verá afectado de la manera examinada en el primer caso, o sea, en el segundo acto de circulación
FT
D - M <
MP;
pero si el cambio de valor ocurre antes que se verifique M' - D, entonces, si las demás circunstancias no varían, la baja en el precio del algodón provocará la baja correspondiente en el precio del hilado, y a la inversa, un aumento en el precio del algodón, un aumento en el precio del hilado. El efecto producido sobre los diversos capitales individuales invertidos en el mismo ramo de producción puede ser muy distinto según las distintas circunstancias en las que se encuentren. La liberación y la fijación de capital dinerario pueden surgir también de diferencias en el tiempo que dura el proceso de circulación, es decir, también de la velocidad de la circulación. Pero esto pertenece al análisis de la rotación. Aquí sólo nos interesa la diferencia real que se manifiesta entre D . . . D' y las otras dos formas del proceso cíclico, con respecto al cambio de valor de los elementos que constituyen el capital productivo.
En el sector de la circulación
FT
D - M <
MP,
dentro de la época del modo capitalista de producción ya desarrollado, y por ende dominante, una gran parte de las mercancías que constituyen MP, los medios de producción, serán, ellas mismas, capital mercantil ajeno que está funcionando. Por consiguiente, desde el punto de vista del [129] vendedor, tiene lugar M' - D' transformación de capital mercantil en capital dinerario. Pero esto no es válido de manera absoluta. Por el contrario. Dentro del proceso de circulación del capital industrial, en el que éste actúa como dinero o como mercancía, el ciclo del capital industrial se entrecruza, ya como capital dinerario, ya como capital mercantil, con la circulación de mercancías de los modos sociales de producción más diversos, en la medida en que éstos son al mismo tiempo producción de mercancías. Lo mismo da que la mercancía sea producto de la producción que se basa en la esclavitud, o que sea producida por campesinos (chinos, raiatesl[2] de la India), o por entidades comunitarias (Indias orientales holandesas), o por la producción estatal (como la que se dio, basada en la servidumbre, en épocas anteriores de la historia rusa), o por pueblos semisalvajes de cazadores, etc.: como mercancías y dinero se enfrentan al dinero y a las mercancías en los cuales se presenta el capital industrial, e ingresan tanto en el ciclo de éste como en el del plusvalor encerrado en el capital mercantil, si este plusvalor se gasta como rédito, es decir, entran en los dos ramos de circulación del capital mercantil. El carácter del proceso de producción del que provienen resulta indiferente; en cuanto mercancías actúan en el mercado, en cuanto mercancías entran en el ciclo del capital industrial, así como en la circulación del plusvalor del que él es portador. Como vemos, es el carácter universal del origen de las mercancías, la existencia del mercado como mercado mundial, lo que distingue el proceso de circulación del capital industrial. Y lo que vale de las mercancías ajenas, vale también del dinero ajeno; así como el capital mercantil actúa frente a él sólo como mercancía, así este dinero actúa frente a él sólo como dinero; el dinero funciona aquí como dinero mundial.
Hay que señalar aquí, no obstante, dos cosas.
Primero. No bien se ha consumado el acto D - MP, las mercancías (MP) dejan de ser mercancías y se convierten en uno de los modos de existencia del capital industrial, bajo su forma funcional como P, como capital productivo. Pero con ello queda borrado su origen; sólo siguen existiendo como formas de existencia del capital industrial, han sido incorporadas a él. Sin embargo, sigue siendo cierto [130] que para reponer esas mercancías es necesaria su reproducción, y en esa medida el modo capitalista de produccion está condicionado por modos de producción que se hallan fuera del estadio alcanzado por el desarrollo del primero. Mas la tendencia del modo capitalista de producción es transformar, en lo posible, toda producción en producción de mercacías, el medio principal de que se sirve para esto es precisamente arrastrar así toda producción al proceso capitalista de circulación, y la propia producción de mercancías desarrollada es producción capitalista de mercancías. La injerencia del capital industrial promueve en todas partes esta transformación, y con ella también la transformación de todos los productores directos en asalariados.
Segundo. Las mercancías que ingresan en el proceso de circulación del capital industrial (entre las que se cuentan también los medios de subsistencia necesarios en los que se convierte el capital variable luego de ser pagado a los obreros, a efectos de que la fuerza de trabajo se reproduzca), sea cual fuere su origen, la forma social del proceso de producción del cual surgen, se enfrentan ya al propio capital industrial bajo la forma de capital mercantil, bajo la forma de capital dedicado al tráfico de mercancías o capital comercial; pero éste abarca, por su naturaleza, mercancías provenientes de todos los modos de producción.
Así coma el mado capitalista de producción presupone la producción en gran escala, también presupone necesariamente la venta en gran escala, es decir la venta al comerciante, y no al consumidor individual. En la medida en que este mismo consumidor es consumidor productivo, o sea, capitalista industrial, es decir, en la medida en que el capital industrial de un ramo de la producción suministra medios de producción a otro ramo, también se verifica (en forma de pedidos, etc.) venta directa de un capitalista industrial a muchos otros. En este sentido, todo capitalista industrial es vendedor directo, comerciante de sí mismo, y también lo es, además, al venderle al comerciante.
El comercio de mercancías como función del capital comercial se da por supuesto y se desarrolla cada vez más al desarrollarse la producción capitalista. Por eso lo presuponemos; ocasionalmente, para ilustrar aspectos aislados del praceso capitalista de circulación, pero en el análisis general de éste presuponemos la venta directa sin intermediación [131] del comerciante, porque ésta encubre diversos aspectos del movimiento.
Veamos lo que dice Sismondi, que expone el asunto con cierta ingenuidad:
"El comercio emplea un capital considerable que a primera vista no parece formar parte del capital cuyo movimiento hemos descrito en detalle. El valor de los paños acumulados en los depósitos del comerciante pañero parece, en primera instancia, no tener nada que ver con la parte de la producción anual que el rico le da al pobre como salario para hacerlo trabajar. Sin embargo, este capital no ha hecho más que remplazar aquel del que hemos hablado. Para comprender claramente el desarrollo de la riqueza, la examinamos en el momento de su creación y la seguimos hasta su consumo. Y en este proceso nos pareció, por ejemplo, que el capital empleado en la fabricación de paños era siempre igual; al intercambiarse por el rédito del consumidor se dividió sólo en dos partes: una sirvió como rédito al fabricante, en calidad de ganancia; la otra sirvió como rédito a los obreros, en calidad de salario, mientras producían más paño.
"Sin émbargo, pronto se descubrió que, para provecho de todos, era más ventajoso que las distintas partes de este capital se remplazaran mutuamente y que, si 100.000 escudos alcanzaban para efectuar toda la circulación enre fabricante y consumidor, estos 100.000 escudos se distribuyeran por igual entre el fabricante, el mayorista y el minorista. El primero hizo, con sólo un tercio, la misma obra que había hecho con la totalidad, porque en el momento en que terminaba su fabricación, encontraba al comerciante como comprador mucho antes de lo que habría encontrado al consumidor. Por su parte, el capital del mayorista resultaba remplazado mucho antes por el del minorista... La diferencia entre las sumas de salarios adelantadas y el precio de compra para el último consumidor debía constituir la ganancia de los capitales. Esta se distribuyó entre el fabricante, el mayorista y el minorista, una vez que se repartieron entre sí las funciones, y el trabajo ejecutado era el mismo, aunque requirió tres personas y tres partes de capital en lugar de una." (Nouveaux principes, I, pp. 139, 140). "Todos" (los comerciantes) "participaban indirectamente en la producción, pues ésta, como su objetivo es el consumo, sólo puede considerarse [132] acabada cuando ha puesto el producto al alcance de los consumidores " (Ibídem, p. 137).
Al considerar las formas generales del ciclo, y en general en todo este segundo libro, suponemos que el dinero es dinero metálico, excluyendo el dinero simbólico, meros signos de valor que sólo constituyen la especialidad de ciertos estados, y el dinero de crédito, que aún no ha sido desarrollado. En primer lugar, así ha sido el curso de la historia: el dinero de crédito no desempeña ningún papel, o sólo un papel insignificante, en la primera época de la producción capitalista. En segundo lugar, la necesidad de ese curso histórico está demostrada también en la teoría en el hecho de que todo lo que hasta ahora han expuesto Tooke y otros, críticamente, sobre la circulación del dinero de crédito, los obligó a volver siempre al examen de cómo se presentarían las cosas sobre la base, meramente, de la circulación metálica. Pero no hay que olvidar que el dinero metálico puede funcionar como medio de compra y como nedio de ago. Para simplificar, en este libro II sólo lo consideramos, en general, en la primera forma funcional.
El proceso de circulación del capital industrial, proceso que sólo constituye una parte del proceso cíclico individual de dicho capital, está determinado, en la medida en que representa sólo una serie de procesos dentro de la circulación general de mercancías, por las leyes generales que expusimos anteriormente (libro I, cap. III). La misma masa de dinero, por ejemplo, £ 500, pone sucesivamente en circulación tantos más capitales industriales (o también capitales individuales en su forma de capitales mercantiles), cuanto mayor sea la velocidad de circulación del dinero, es decir, cuanto más rápidamente recorra cada capital individual la serie de sus metamorfosis mercantiles o dinerarias. Por consiguiente, la misma masa de valor de capital requiere tanto menos dinero para su circulación, cuanto más funcione el dinero como medio de pago, es decir cuanto más, por ejemplo al reponer un capital mercantil por sus medios de producción, haya que pagar meros saldos, y cuanto más breves sean los plazos de pago, por ejemplo en el pago de salarios. Por otra parte, suponiendo invariables la velocidad de la circulación y todas las demás circunstancias, la masa de dinero que debe circular como capital dinerario estará determinada por la suma de los precios de las mercancías (precio multiplicado [133] por la masa de mercancías), o, dados la masa y los valores de las mercancías, por el valor del propio dinero.
Pero las leyes de la circulación general de mercancías sólo rigen si el proceso de circulación del capitai está formado por una serie de procesos de circulación simples, y no si éstos constituyen secciones funcionalmente determinadas del ciclo de capitales industriales individuales.
Para aclarar esto, lo mejor es examinar el proceso de circulación en su conexión ininterrumpida, como aparece en las dos formas:
FT
M - D - M < . . . P (P')
II) P . . . M' - D' MP
m - d - m
FT
M - D - M < . . . P . . . M'
III) M' - D' MP
m - d - m
omo serie de actos de circulación en general, el proceso de circulación (ya sea como M - D - M o como D - M - D) sólo representa las dos series contrapuestas de metamorfosis mercantiles, cada una de las cuales implica a su vez la metamorfosis contrapuesta por parte de la mercancía ajena o del dinero ajeno que se enfrenta a ella.
M - D por parte del poseedor de mercancías es D - M por parte del comprador; la primera metamorfosis de la mercancía en[h] M - D es la segunda metamorfosis de la mercancía que se presenta como D; y a la inversa en D - M.
Por tanto, lo que se ha mostrado acerca del entrelazamiento de la metamorfosis de la mercancía en una fase con la de otra mercancía en otra fase, es válido para la circulación de capital en la medida en que el capitalista opera como comprador y vendedor de mercancía, y por consiguiente su capital funciona como dinero respecto a la [134] mercancía ajena o como mercancía respecto al dinero ajeno. Pero este entrelazamiento no es al mismo tiempo expresión del entrelazamiento de las metamorfosis que experimentan los capitales.
En primer lugar, como hemos visto, D - M (MP) puede representar un entrelazamiento de las metamorfosis de diversos capitales individuales. Por ejemplo, el carbón repone en parte el capital mercantil del propietario de una hilandería de algodón, el hilado. Una parte de su capital se encuentra en forma dineraria, y a partir de ella se la convierte a la forma mercantil, mientras que el capital del productor capitalista de carbón se encuentra en forma mercantil, y en consecuencia se lo convierte a la forma dineraria, el mismo acto de circulación representa aquí metamorfosis contrapuestas de dos capitales industriales (pertenecientes a distintos ramos de la producción), es decir, entrelazamiento de la serie de metamorfosis de estos capitales. Sin embargo, como hemos visto, los MP en los que se convierte D no necesitan ser capital mercantil en sentido categórico, es decir que no necesitan ser forma funcional del capital industrial, no es necesario que los produzca un capitalista. Siempre es D - M de un lado, M - D del otro, pero no siempre es entrelazamiento de metamorfosis de capital. Además, D - FT, la adquisición de fuerza de trabajo, no es nunca entrelazamiento de metamorfosis de capital, puesto que la fuerza de trabajo es, sin duda, mercancía del obrero, pero sólo se convierte en capital cuando se la ha vendido al capitalista. Por otra parte, en el proceso M' - D', D' no necesita ser capital mercantil transformado;[i] puede ser conversión en dinero de la mercancía fuerza de trabajo (salario) o de un producto creado por un trabajador autónomo, esclavos, siervos, entidades comunitarias.
En segundo lugar, para el papel funcionalmente determinado que desempeña toda metamorfosis que ocurre dentro del proceso de circulación de un capital individual, de ninguna manera es válido, sin embargo, que dicha metamorfosis represente en el ciclo de otro capital la metamorfosis contrapuesta correspondiente, si presuponemos que toda la producción del mercado mundial se desarrolla de manera capitalista. Por ejemplo, en el ciclo P . . . P, [135] el D' que convierte en dinero a M' puede ser, por parte del comprador, sólo la conversión de su plusvalor en dinero (cuando la mercancía es un artículo de consumo); o, en
FT
D' - M' <
MP
(donde, como vemos, el capital ya ingresa acumulado), puede, para el vendedor de MP, entrar sólo como reposición de su adelanto de capital, o no volver a ingresar para nada en la circulación de su capital, cuando se la desvía hacia el gasto del rédito.
Por tanto, la manera en que los distintos componentes del capital social global, del cual los capitales individuales sólo son partes constitutivas que funcionan de manera autónoma, se sustituyen recíprocamente en el proceso de circulación tanto con respecto al capital como con respecto al plusvalor no resulta de los simples entrelazamientos de metamorfosis de la circulación mercantil, entrelazamientos que son comunes a los procesos de la circulación de capital y a toda otra circulación de mercancías, sino que requiere otro modo de investigación.
Hasta ahora, en este problema, los economistas se han dado por satisfechos con frases que, analizadas más de cerca, sólo contienen ideas indefinidas, como las que derivan exclusivamente de los entrelazamientos de metamorfosis inherentes a toda circulación de mercancías.
Una de las peculiaridades más ostensibles del proceso cíclico del capital industrial, y por ende también de la produción capitalista, es la circunstancia de que, por una parte, los elementos constitutivos del capital productivo provienen del mercado de mercancías, y constantemente hay que renovarlos a partir del mismo, hay que comprarlos como mercancías; por otra parte, el producto del proceso laboral surge de éste como mercancía y constantemente hay que venderlo de nuevo como mercancía. Compárese, por ejemplo, a un moderno arrendatario de las Tierras Bajas escocesas con un pequeño campesino continental a la antigua. El primero vende todo su producto y por eso también tiene que reponer todos los elementos del mismo, incluso la simiente, en el mercado; el otro consume directamente la mayor parte de su producto, compra y vende lo menos que puede, produce él mismo, en la medida de lo posible, aperos, vestimenta, etc.
[136]
A consecuencia de ello se han contrapuesto entre sí, economía natural, la economía dineraria y la economía crediticia como las tres formas de movimiento económico cracterísticas de la producción social.[3]
En primer término, estas tres formas no representan fases de desarrollo equivalentes. La llamada economía crediticia no es, ella misma, más que una forma de la economía dineraria, por cuanto ambas denominaciones expresan funciones o modos de intercambio entre los propios productores. En la producción capitalista desarrollada la economía dineraria ya sólo aparece como base de la economía crediticia. Así, la economía dineraria y la economía crediticia sólo corresponden a distintos estadios del desarrollo de la producción capitalista, pero no son en modo alguno distintas formas de intercambio autónomas contrapuestas a la economía natural. Con el mismo derecho se podrían contraponer las muy diversas formas de la economía natural, como si fueran equivalentes, a las dos formas mencionadas.
Segundo: como en las categorías economía dineraria, economía crediticia, no es la economía misma, es decir, no es el propio proceso de producción lo que se acentúa y subraya como rasgo distintivo, sino el modo de intercamio correspondiente a esa economía que tiene lugar entre los diversos agentes de la producción o productores, otro tanto debería ocurrir en el caso de la primera categoría. Habría que decir pues economía de trueque, en lugar de economía natural. Una economía natural completamente cerrada, por ejemplo, el estado peruano de los Icas, no entraría en ninguna de esas categorías.
Tercero: la economía dineraria es común a toda producción mercantil, y el producto aparece como mercancía en los organismos sociales de producción más diversos. En consecuencia, lo que caracterizaría la producción capitalista sería sólo la amplitud con la cual el producto se produce como artículo comercial, como mercancía, y con lo cual también, por ende, los propios elementos constituvos del producto deben reingresar como artículos comeriales, como mercancías, en la economía de la que dicho producto surge.
En realidad la producción capitalista es producción de mercancías como forma general de la producción, pero sólo lo es, y lo escada vez más al irse desarrollando, porque [137] aquí el trabajo mismo aparece como mercancía, porque el obrero vende el trabajo, es decir la función de su fuerza de trabajo, y precisamente, como presuponemos, lo vende a su valor, determinado por sus costos de reproducción. En la misma medida en que el trabajo se convierte en trabajo asalariado, el productor se convierte en capitalista industrial, por eso la producción capitalista (y por tanto, también la producción de mercancías) sólo aparece en su amplitud total cuando también el productor rural directo es asalariado. En la relación entre capitalista y asalariado la relación dineraria, la relación entre comprador y vendedor, se convierte en una relación inmanente a la producción misma. Pero esta relación se apoya, por su fundamento, en el carácter social de la producción, no en el del modo de intercambio, éste surge, por el contrario, de aquél. Por lo demás, el no ver en el carácter del modo de producción la base del modo de intercambio que le corresponde, sino a la inversa, está muy de acuerdo con el horizonte intelectual burgués, donde sólo se piensa en hacer negocios.[4]
El capitalista vuelca a la circulación, en forma de dinero, menos valor del que extrae de ella, porque vuelca más valor en forma de mercancía del que ha retirado de ella en esta forma. En la medida en que opera meramente como personificación del capital, como capitalista industrial, su oferta de valor en mercancías es siempre mayor que su demanda de valor en mercancías. A este respecto, la coincidencia entre su oferta y su demanda sería igual a la no valorización de su capital, éste no habría funcionado como capital productivo, el capital productivo se habría transformado en capital mercantil que no está preñado de plusvalor, durante el proceso de producción no habría extraído de la fuerza de trabajo plusvalor en forma mercantil, es decir, no habría funcionado en absoluto como capital, el capitalista tiene, en efecto, que "vender más caro de lo que compró", pero esto sólo lo logra, precisamente, porque mediante el proceso capitalista de producción ha transformado la mercancía que compró, más barata porque su valor era menor, en una mercancía de valor mayor, y por ende más cara. Vende más caro, no [138] porque venda por encima del valor de su mercancía, sino porque vende una mercancía cuyo valor supera la suma de valor de los ingredientes que la produjeron.
La tasa en la que el capitalista valoriza su capital es tanto mayor cuanto mayor sea la diferencia entre su oferta y su demanda, es decir, cuanto mayor sea el excedente del valor mercantil que él ofrece por sobre el valor mercantil que él demanda. Su objetivo es el mayor desnivel posible entre su oferta y su demanda, la superación de su demanda por su oferta, en lugar de la coincidencia entre ambas.
Lo que es cierto del capitalista individual, vale para la clase de los capitalistas.
Cuando el capitalista personifica meramente el capital industrial, su propia demanda sólo consiste en demanda de medios de producción y fuerza de trabajo. Su demanda de MP, considerada desde el punto de vista de su valor, es menor que su capital adelantado; compra medos de producción por un valor menor que el valor de su capital, y en consecuencia por un valor mucho menor aún que el del capital mercantil que él ofrece.
En lo que respecta a su demanda de fuerza de trabajo, la misma se halla determinada, en cuanto a su valor, por la relación entre su capital variable y su capital global, es decir, = v : C, y por eso, en la producción capitalista, considerada proporcionalmente, es cada vez menor que su demanda de medios de producción. El capitalista es, en medida siempre creciente, mayor comprador de MP que de FT.
En la medida en que el obrero casi siempre convierte su salario en medios de subsistencia, y en su casi totalidad en medios de subsistencia imprescindibles, la demanda de fuerza de trabajo por parte del capitalista es al mismo tiempo, indirectamente, demanda de los medios de consumo que entran en el consumo de la clase obrera. Pero esta demanda es = v, y ni un átomo mayor (si el obrero ahorra parte de su salario y aquí dejamos a un lado, necesariamente, todas las relaciones de crédito esto significa que transforma en tesoro parte de su salario, y pro tanto [en esa proporción] no aparece como agente de la demanda, como comprador). El límite máximo de la demanda del capitalista es = C = c + v, pero su oferta es = c + v + pv; en consecuencia, si la constitución de su capital mercantil es 80c + 20v + 20pv, su demanda será [139] = 80c + 20v, es decir, considerada desde el punto de vista de su valor, 1/5 menor que su oferta. [5] Cuanto mayor sea el porcentaje de la masa de pv (la tasa de ganancia) producida por él, tanto menor será su demanda con relación a su oferta. Aunque la demanda de fuerza de trabajo por parte del capitalista, y por ende, indirectamente, su demanda de medios de subsistencia imprescindibles, se vuelve, al desarrollarse la producción, progresivamente menor que su demanda de medios de producción, no hay que olvidar, por otra parte, que su demanda de MP se hace cada vez menor que su capital, calculado día tras día. Por consiguiente su demanda de medios de producción tiene que ser siempre de menor valor que el producto mercantil del capitalista que, trabajando con igual capital y bajo circunstancias en lo demás iguales, le suministra esos medios de producción. El hecho de que sean muchos capitalistas y no uno, no modifica en nada los términos del problema. Supongamos que el capital del capitalista que necesita medios de producción sea de £ 1.000, y la parte constante del mismo = £ 800, su demanda a la totalidad de sus abastecedores de medios de producción será = £ 800; dichos abastecedores, en conjunto, suministrarán por cada £ 1.000 (cualquiera que sea la parte de esta suma que corresponda a cada uno de ellos y sea cual fuere la fracción del capital global de cada uno representada por la cantidad que le corresponde), suministrarán, decíamos, con la misma tasa de ganancia, medios de producción por valor de £ 1.200; es decir que la demanda del capitalista que necesita medios de producción sólo cubre 2/3 de la oferta de quienes se los suministran, mientras que su propia demanda global sólo es = 4/5 de su propia oferta, [6] considerada desde el punto de vista de la magnitud de valor.
Ahora tenemos que adelantar, de pasada, el examen de la rotación. Supongamos que su capital global sea de £ 5.000, de las cuales £ 4.000 son capital fijo y £ 1.000 capital circulante: estas 1.000 = 800c + 200v, de acuerdo con la hipótesis arriba mencionada. Su capital circulante tiene que rotar cinco veces al año para que su capital global rote una vez al año, su producto mercantil es entonces = £ 6.000, es decir £ 1.000 mayor que su capital adelantado, lo que a su vez da como resultado la misma proporción de plusvalor que arriba:
[140]
5.000C : 1.000pv = 100 (c + v ) : 20pv. Como vemos, esta rotación no cambia para nada la relación entre su demanda global y su oferta global: la primera sigue siendo 1/5 menor que la última. [7]
Supongamos que su capital fijo deba renovarse en 10 años. Amortiza anualmente, pues, 1/10 = £ 400. Con eso tiene únicamente un valor de £ 3.600 en capital fijo + £ 400 en dinero. Si se necesitan reparaciones, y éstas no sobrepasan el nivel medio, no son más que inversión de capital que él hace sólo posteriormente. Podemos considerar el asunto como si el capitalista hubiera incluido los gastos de reparación al evaluar su capital de inversión, en la medida en que éste entra en el producto mercantil anual, de manera que ellos están incluidos en el 1/10 de amortización. (Si, en los hechos, las reparaciones necesarias quedan por debajo del promedio, ello representará una ganancia para él, así como, si lo superan, tendrá pérdidas. Pero esto se equilibra para toda la clase de capitalistas que operan en el mismo ramo de la industria.) En todo caso, aunque con una única rotación de su capital global al año su demanda anual siga siendo = £ 5.000, igual a su valor de capital adelantado originariamente, ella aumenta con relación a la parte circulante del capital, mientras que disminuye constantemente con relación a la parte fija del mismo.
Pasemos ahora a la reproducción. Supongamos que el capitalista consuma todo el plusvalor d y sólo vuelva a convertir en capital productivo la magnitud de capital originaria C.[j] Ahora la demanda del capitalista tiene el mismo valor que su oferta. Pero no con relación al movimiento de su capital; sino que como capitalista sólo ejerce una demanda igual a 4/5 de su oferta (desde el punto de vista de la magnitud de valor); 1/5 lo consume como no capitalista,[8] no en su función de capitalista, sino para sus necesidades privadas o sus placeres.
Su cuenta es entonces, calculada en porcentajes:
como capitalista, demanda = 100, oferta = 120
como amante de
la buena vida, demanda = 20, oferta =
Total, demanda = 120, oferta = 120
[141]
Presuponer esto es igual a presuponer la inexistencia de la producción capitalista y por ende la inexistencia del propio capitalista industrial. Pues el capitalismo ya está eliminado en su fundamento al presuponerse que lo que actúa como motivo impulsor es el disfrute y no el enriquecimiento mismo.
Pero este presupuesto es también técnicamente imposible. El capitalista no sólo tiene que formar un capital de reserva para precaverse frente a las oscilaciones de precios y poder esperar las coyunturas más favorables para comprar y vender, debe acumular capital para expandir así la producción e incorporar los adelantos técnicos a su organismo productivo.
Para acumular capital, tiene en primer lugar que retirar de la circulación una parte del plusvalor en forma dineraria, que le llega proveniente de la circulación, y hacerla crecer, como tesoro, hasta que adquiera las dimensiones necesarias para ampliar el antiguo negocio o abrir un negocio accesorio. Mientras dura el atesoramiento, la demanda del capitalista no aumenta; el dinero está inmovilizado; no retira del mercado de mercancías ningún equivalente en mercancías por el equivalente en dinero que ha retirado de allí a cambio de mercancía suministrada.
Aquí hacemos caso omiso del crédito, y de crédito se trata, por ejemplo, cuando el capitalista deposita el dinero, a medida que se va acumulando: en cuenta corriente bancaria que rinde intereses.


[a]

a En el manuscrito se lee a continuación: "y todos sus resultados aparecen como su supuesto".
[b] b En la 1ª edición, "fases del ciclo" en vez de "fases".
[c] c En la 1ª edición, "el de las otras" en vez de "el otro".
[d] d En la 1ª edición sigue este párrafo: "El valor de capital en proceso recorre siempre sus diversas fases en una secuencia temporal, ya sea que en cada ocasión funcione íntegramente sólo bajo una forma y se mantenga en una fase determinada para luego pasar íntegramente a la fase subsiguiente y asumir la forma correspondiente, ya sea que, mediante la distribución del valor de capital en las diversas formas y fases, se opere la simultaneidad y yuxtaposición espacial de sus diversas formas y procesos. En el último caso es sólo por la sucesión temporal de las fases que su simultaneidad o su yuxtaposición espacial se vuelven posibles. Aquí, determinadas partes de valor del capital recorren la secuencia sucesivamente, no al mismo tiempo, de tal manera que mientras una parte abandona una fase, la otra ingresa en ella; por tanto, en primer término, el valor global de capital recorre temporalmente, aunque de manera fraccionada, toda la secuencia, y en segundo lugar, los procesos existentes simultáneos o espacialmente yuxtapuestos de las diversas partes del valor de capital se ven mediados por la sucesión de los procesos del capital global y la de cada una de sus partes y constituyen una unidad simultánea y en procezo".
[1] [12] (W) [Bailey,] A Critical Dissertation on the Nature, Measures and Causes of Value; Chiefly in Reference to the Writings of Mr. Ricardo and his Followers. By the Author of Essays on the Formation and Publication of Opinions. Londres, 1825, p. 72.-- 125.
[e] e Kautsky corrige en su edición: "se desenvuelve normalmente", etc. (K 96.)
[f] f En la 1ª edición, "P . . .P' y M . . .M en vez de "P . . .P y M' . . . M'".
[g] g En la 1ª edición, "en todos o algunos de los" en vez de "en los".
[2] [13] Raiates (Marx usa la transliteración y el plural ingleses, ryots).-- Raiat es el término urdu con que se designaba, especialmente bajo la dominación inglesa, al pequeño campesino de la India. La palabra proviene del árabe raia: rebaño, grey, súbditos, campesinos.-- 129.
[h] h En la 1ª edición falta "en".
[i] i En la 1ª edición, "formal" en vez de "transformado".
[3] [14] (R) Es ésta una de las raras páginas en las que Marx la emprende, sin nombrarla, contra la escuela histórica alemana, y particularmente contra su jefe, Bruno Hildebrand. Para la distinción en tres fases de la evolución económica de las naciones --economía natural, economía dineraria, economía de crédito--, véase sobre todo el artículo de Hildebrand, "Natural-, Geld- und Kreditwirtschaft", "Jahrbücher für Nationalökonomie wnd Statistik", t. II, 1864 pp. 1-24. -- 136.
[4] 7 {F. E. Hasta aquí, manuscrito v. Lo que sigue, hasta el final del capítulo, es una nota que se encontraba, entre extractos de libros, en un cuaderno de 1877 ó 1878.}
[5] [15] Si la oferta del capitalista es 80c + 20v + 20pv y su demanda es 80c + 20v esto es, si su oferta es = 120 y su demanda = 100, esta última será 1/6 (no 1/5) menor que la primera.
[6] [16] Conforme a las proporciones indicadas al comienzo del párrafo, el capital de 1.000 perteneciente al capitalista que necesita medios de producción generará un capital mercantil de 1.200, constituido por 800c + 200v + 200pv. Si por demanda global de ese capitalista se entiende la de MP + FT, aquélla será igual a 5/6 (o sea 1.000) de su oferta (1.200), no a 4/5 de la misma.-- 139.
[7] [17] Si el producto mercantil del capitalista, y por tanto su oferta global, es de £ 6.000 y su demanda global asciende a £ 5.000, ésta será 1/6 (no 1/5 menor que aquélla.-- 140.
[j] j En la 1ª edición, "D" en vez de "C".
[8] [18] Conforme a los supuestos de Marx, el capitalista en cuanto tal ejerce una demanda igual a 5/6 y no a 4/5, de su oferta: 100 = 5/6 de 120. Lo que consume como no capitalista, como amante de la buena vida, no es 1/5 sino 1/6 de su oferta: 20 = 1/6 de 120.-- 140.