[229]

CAPITULO X

TEORIAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y

EL CIRCULANTE.

LOS FISIOCRATAS Y ADAM SMITH
[a]
En Quesnay, la distinción entre capital fijo y circulante aparece como avances primitives [adelantos originarios] y avances annuelles [adelantos anuales]. Acertadamente, Quesnay presenta esta diferencia como diferencia dentro del capital productivo, incorporado al proceso directo de producción. Como considera que el único capital realmente productivo es el empleado en la agricultura, es decir, el del arrendatario, estas diferencias sólo se dan también para el capital del arrendatario. De aquí resulta también el tiempo de rotación anual de una parte del capital y el plurianual (decenal) de la otra. Ocasionalmente en el curso de la exposición los fisiócratas también transfieren estas diferencias a otros tipos de capital, al capital industrial en general. Para la sociedad, la diferencia entre adelantos anuales y plurianuales sigue siendo tan importante que muchos economistas, incluso después de Adam Smith, vuelven a esta determinación.
La diferencia entre los dos tipos de adelantos sólo surge una vez que el dinero adelantado se ha convertido en los elementos del capital productivo. Es una diferencia que se da única y exclusivamente dentro del capital productivo. Por eso a Quesnay no se le ocurre incluir el [230] dinero ni en los adelantos originarios ni en los anuales. Como adelantos de la producción es decir, como capital productivo ambos se contraponen tanto al dinero como a las mercancías que se encuentran en el mercado. Además, en Quesnay, la diferencia entre estos dos elementos del capital productivo se reduce acertadamente a los distintos modos en que ellos entran en el valor del producto terminado; en consecuencia, a los distintos modos en que su valor circula con el valor del producto y por tanto a los distintos modos en que se los repone o reproduce, reponiendo totalmente el valor del uno todos los años y fragmentariamente el del otro en períodos más prolongados.[1] [b] [2]bis
El único progreso que hace Adam Smith es la generalización de las categorias. En él, ya no se trata de una forma especial del capital, del capital del arrendatario, sino de todas las formas del capital productivo. De ahí se sigue naturalmente que en lugar de la diferencia entre rotación anual y rotación plurianual, tomada de la agricultura, aparezca la diferencia general entre rotaciones de distinta duración, de manera que una rotación del capital fijo abarca siempre más de una rotación del capital circulante, sea cual fuere la duración de estas rotaciones del capital circulante: [231] anual, de más de un año o de menos de un año. De esta manera, en Smith los avances annuelles [adelantos anuales] se transforman en capital circulante y los avances primitives [adelantos originarios], en capital fijo. Pero su progreso se reduce a esta generalización de las categorías. La exposición recae en un nivel muy inferior al alcanzado por Quesnay.
Ya la manera toscamente empírica en que Smith inicia la investigación da pie a la ambigüedad. "Hay dos maneras diferentes en que se puede emplear un capital para que le rinda un rédito o una ganancia a quien lo emplea".
("Wealth of Nations", libro II, cap. I, p. 185, ed. Aberdeen, 1848.)
Las maneras en que se puede invertir valor para que funcione como capital, para que le dé un plusvalor a su propietario, son tan diversas, tan múltiples como las esferas de inversión del capital. De lo que aquí se trata, es de los distintos ramos de producción en los que se puede invertir capital. La cuestión, formulada así, va más lejos aun. Incluye el problema acerca de cómo, aun cuando no se lo invierta como capital productivo, un valor puede funcionar como capital para su propietario, por ejemplo, como capital que devenga interés, capital comercial, etc. Aquí ya estamos pues a distancias siderales del verdadero objeto del análisis, a saber: la pregunta acerca de qué efecto causa la división del capital productivo en sus distintos elementos sobre la rotación de éstos, dejando a un ladolas distintas esferas en que se los invierte.
Y a continuación prosigue Smith: "En primer lugar, se lo puede emplear para cultivar, manufacturar o comprar artículos y volver a venderlos con una ganancia".[3] Aquí Smith sólo nos dice que el capital se puede emplear en la agricultura, en la manufactura y en el comercio. Sólo habla, pues, de las distintas esferas de inversión del capital, y también de aquellas donde, como ocurre en el comercio, el capital no está incorporado al proceso directo de producción, es decir que no funciona como capital productivo. Y así abandona ya el fundamento sobre el cual los fisiócratas explicaban las diferencias en el capital productivo y la influencia de las mismas sobre la rotación. Llega incluso a tomar de inmediato el capital comercial como ejemplo en una cuestión donde se trata exclusivamente de diferencias dentro del capital productivo [232] en el proceso de creación de productos y de valor, las cuales a su vez engendran diferencias en la rotación y la reproducción de este capital.
Y continúa: "El capital empleado de esta manera no le rinde rédito ni ganancia a quien lo emplea mientras permanece en sus manos o continúa en la misma forma". [4] ¡El capital empleado de esta manera! ¡Pero Smith nos habla de capital que está invertido en la agricultura, en la industria, y más adelante nos dice que el capital así invertido se divide en capital fijo y circulante! Por consiguiente, la inversión del capital hecha de esta manera no puede convertirlo ni en capital fijo ni en circulante.
¿O quiere decir que el capital empleado para producir mercancías y venderlas con una ganancia, que ese capital, después de haberse transformado en mercancías, debe venderse y, mediante la venta, pasar en primer lugar de manos del vendedor a manos del comprador y en segundo lugar convertirse de su forma de uso como mercancía a su forma dineraria, y que por eso le es inútil a su poseedor mientras permanece en su poder o sigue estando para él en la misma forma? Pero entonces el asunto se reduce a lo siguiente: el mismo valor de capital que antes funcionaba en la forma de capital productivo, en una forma perteneciente al proceso de producción, funciona ahora como capital mercantil y capital dinerario, en las formas del capital que pertenecen al proceso de circulación, y por tanto ya no es más ni capital fijo ni circulante. Y esto vale tanto para los elementos de valor agregados por materias primas y auxiliares, es decir, por el capital circulante, como para aquellos que añade el desgaste de los medios de trabajo, es decir, el capital fijo.
Tampoco así nos acercamos ni un paso a la diferencia entre capital fijo y circulante.
Y luego dice: "Las mercancías del comerciante no le rinden rédito ni ganancia hasta que las vende por dinero, y el dinero tarmpoco se los rinde hasta que se lo vuelve a cambiar por mercancías. Su capital está continuamente separándose de él en una forma y retornando a él en otra, y sólo puede rendirle alguna ganancia mediante tal circulación o tales intercambios sucesivos. Por eso se puede llamar con toda propiedad capitales circulantes a este tipo de capitales".[5]
[233]
Lo que Adam Smith define aquí como capital circulante es lo que yo llamaré capital de circulación, capital que se encuentra en la forma perteneciente al proceso de circulación, al cambio de forma mediante el intercambio (cambio de materia y cambio de manos), o sea, capital mercantil y capital dinerario, por contraposición a la forma del capital perteneciente al proceso de producción, la del capital productivo. No son éstas clases particulares en las que el capitalista industrial divide su capital, sino distintas formas que el mismo valor de capital adelantado siempre vuelve a adoptar y a abandonar sucesivamente en su curriculum vitoe. Smith mezcla esto y da así un gran paso atrás respecto a los fisiócratas con las diferencias de forma que, dentro de la circulación del valor de capital, en su ciclo a través de sus formas sucesivas, surgen mientras el valor de capital se encuentra en la forma de capital productivo; y precisamente surgen de la manera diferente en que los distintos elementos del capital productivo participan en el proceso de formación del valor y transfieren su valor al producto. Más adelante veremos las consecuencias de esta confusión fundamental entre el capital productivo y el que se encuentra en la esfera de la circulación (capital mercantil y capital dinerario) por un lado, y entre capital fijo y circulante por otro. El producto hace circular tanto el valor de capital adelantado en capital fijo como el adelantado en capital circulante, y ambos se transforman igualmente en capital dinerario mediante la circulación del capital mercantil. La diferencia surge sólo de que el valor del primero circula fraccionadamente y por eso hay que reproducirlo en su forma de uso, reponerlo, también fraccionadamente, al cabo de períodos más o menos prolongados.
Que por capital circulante Adam Smith no entiende aquí otra cosa que el capital de circulación, es decir, el valor de capital en las formas suyas correspondientes al proceso de circulación (capital mercantil y capital dinerario), lo dmuestra el caso que él elige con particular falta de tino. Toma como ejemplo un tipo de capital que no pertenece en absoluto al proceso de producción, sino que sólo reside en la esfera de la circulación, que sólo consiste en capital de circulación: el capital comercial.
El mismo dice inmediatamente qué absurdo es comenzar con un ejemplo en el cual el capital no figura para nada [234] como capital productivo: "El capital de un comerciante es enteramente un capital circulante".[6] Pero la diferencia entre capital fijo y circulante ha de ser, como se nos dice más adelante, una diferencia que surge de diferencias esenciales dentro del propio capital productivo. Por un lado Smith está pensando en la diferencia de los fisiócratas, por otro, en las diferencias de forma que el valor de capital asume sucesivamente en su ciclo. Y ambas cosas se mezclan sin ton ni son.
Pero lo que no se puede ver en absoluto es cómo ha de surgir una ganancia por el cambio de forma que experimenten el dinero y la mercancía, por mera transformación del valor de una de estas formas a la otra. Además, la explicación se vuelve absolutamente imposible, porque Smith comienza aquí con el capital comercial, que sólo se mueve en la esfera de la circulación. Volveremos sobre este punto, veamos primero lo que dice sobre el capital fijo:
"En segundo lugar se lo puede emplear" (al capital) "en mejoras del suelo, en la compra de instrumentos de trabajo y máquinas útiles o en cosas similares que rinden un rédito o una ganancia sin cambiar de manos o sin seguir circulando. Los capitales de este tipo pueden llamarse pues con toda propiedad capitales fijos. Las distintas ocupaciones requieren proporciones muy diferentes entre los capitales fijos y circulantes empleados en ellas... Una parte del capital de todo maestro artesano o fabricante (manufacturer) debe estar fijada en sus instrumentos de trabajo. Sin embargo, esa parte es muy pequeña en algunos casos y muy grande en otros... Pero la parte, que es de lejos la más grande, del capital de todos estos maestros artesanos" (como por ejemplo sastres, zapateros, tejedores) "se hace circular ya en los salarios de sus obreros, ya en el precio de sus materiales, y debe ser rembolsada con una ganancia por el precio del producto".[7]
Dejando a un lado la determinación pueril de la fuente de la ganancia, el carácter endeble y confuso de esta concepción salta de inmediato a la vista en lo siguiente: para un fabricante de máquinas, por ejemplo, la máquina es producto que circula como capital mercantil, o sea que, con las palabras de Smith: "se separa de él, cambia de manos, sigue circulando".
Como vemos, según su propia definición, la máquina no sería capital fijo, sino circulante. Esta confusión, a su vez, surge de que Smith confunde la diferencia entre capital fijo y circulante derivada de las distintas maneras de circular que tienen los diferentes elementos del capital productivo con las diferencias de forma que recorre el mismo capital en la medida en que dentro del proceso de producción funciona como capital productivo, y en cambio dentro de la esfera de la circulación como capital de circulación, es decir, como capital mercantil o como capital dinerario. Por eso, según el lugar que ocupan en el proceso vital del capital, las mismas cosas pueden, a juicio de Smith, funcionar como capital fijo (como medios de trabajo, elementos del capital productivo) y como capital "circulante", capital mercantil (como producto lanzado desde la esfera de la producción a la de la circulación).
Pero Smith cambia de pronto toda la base del ordenamiento y contradice aquello con lo que había iniciado, un par de líneas antes, toda la investigación. Esto ocurre especialmente con la oración: "Hay dos maneras diferentes en las que se puede emplear un capital para que le rinda un rédito o una ganancia a quien lo emplea",[8] a saber: como capital fijo o circulante. Según esto se trataba pues de distintas maneras de emplear capitales distintos e independientes entre sí, así como se puede emplear capitales, por ejemplo, ya en la industria, ya en la agricultura. Pero ahora se nos dice: "Las distintas ocupaciones requieren proporciones muy diferentes entre los capitales fijos y circulantes empleados en ellas".[9] Ahora capital fijo y circulante ya no son más inversiones distintas y autónomas de capital, sino diversas porciones del mismo capital productivo que, en diferentes esferas de inversión, constituyen partes distintas del valor global de este capital. Son, pues, diferencias que surgen de la división, conforme a la naturaleza de las cosas del propio capital productivo, y por eso sólo valen con relación a éste. Pero ello, a su vez, está en contradicción con el hecho de que se contraponga el capital comercial, como capital meramente circulante, al capital fijo, pues el propio Smith dice: "El capital de un comerciante [...] es enteramente capital circulante".[10] Es, en efecto, un capital que sólo funciona dentro de la esfera de la circulación y como tal se contrapone, en general, al capital productivo, al capital incorporado [236] al proceso de producción, pero precisamente por eso no puede contraponerse como parte constitutiva fluente (circulante) del capital productivo a la parte constitutiva fija del mismo.
En los ejemplos que ofrece Smith, clasifica como capital fijo los instruments of trade [instrumentos de trabajo] y como capital circulante, la parte de capital desembolsada en salarios y materias primas, incluyendo en el cálculo los materiales auxiliares (rembolsados con una ganancia por el precio del producto).
Como vemos, en primer lugar se parte sólo de las distintas partes constitutivas del proceso laboral: fuerza de trabajo (trabajo) y materias primas de un lado, instrumentos de trabajo del otro. Pero estos elementos son partes constitutivas del capital porque se ha desembolsado en ellos una suma de valor que ha de funcionar como capital. En este sentido, ellos son los modos de existencia, los elementos materiales del capital productivo, es decir, del capital que está funcionando en el proceso de producción.
¿Por qué, pues, una de las partes se llama fija? Porque "algunas partes del capital deben fijarse en los instrumentos de trabajo".[11]
Pero la otra parte también está fijada en salarios y materias primas. Sin embargo las máquinas e "instrumentos de trabajo... y cosas similares... rinden un rédito o ganancia sin cambiar de manos ni seguir circulando. Los capitales de este tipo pueden llamarse pues, con toda propiedad, capitales fijos".[12]
Tomemos, por ejemplo, la minería. Aquí no se emplea para nada materia prima, puesto que el objeto de trabajo, por ejemplo el cobre, es un producto natural del que habrá que apropiarse primero mediante el trabajo. El cobre del que hay que apropiarse en primer término, el producto del proceso, que más tarde circula como mercancía o, en su caso, como capital mercantil, no constituye un elemento del capital productivo. Ninguna parte del valor de éste se ha desembolsado en él. Por otra parte, los otros elementos del proceso de producción, fuerza de trabajo y materiales auxiliares, como carbón, agua, etc., tampoco entran materialmente en el producto. El carbón se consume totalmente, y sólo su valor ingresa en el producto, así como entra en éste una parte de valor de la máquina, etc. Finalmente el obrero sigue enfrentándose al producto, [237] al cobre, con tanta autonomía como la máquina. Sólo el valor que él produce por medio de su trabajo es ahora parte constitutiva del valor del cobre. Como vemos en este ejemplo, ni una sola de las partes constitutivas del capital productivo cambia de manos (masters), ni ninguna de ellas sigue circulando, porque ninguna entra materialmente en el producto. ¿Dónde queda aquí pues el capital circulante? Según la propia definición de Smith, todo el capital que se emplea en una mina de cobre consistiría solamente en capital fijo.
Tomemos otra industria, una que, por el contrario, emplea materias primas que constituyen la sustancia del producto, y además materiales auxiliares que entran en el producto materialmente y no sólo por su valor, como por ejemplo el carbón que se usa como combustible. Junto con el producto, el hilado por ejemplo, también cambia de manos y sale del proceso de producción para entrar en el de consumo la materia prima, el algodón de que está hecho el hilado. Pero mientras el algodón funciona como elemento del capital productivo, su propietario no lo vende, sino que lo transforma, hace fabricar hilado con él. No se desprende de él. O, para usar la expresión toscmente errónea y trivial de Smith, no obtiene ganancia separándose de él, haciéndolo cambiar de manos o haciéndolo circular. No hace circular sus materiales, así como tampoco hace circular sus máquinas. Aquéllos están fijados en el proceso de producción exactamente de la misma manera en que lo están las máquinas hiladoras y los edificios fabriles. Una parte del capital productivo, en efecto, tiene que estar fijada en la forma de carbón, algodón, etc., con la misma continuidad que otra lo está en la forma de medios de trabajo. La diferencia estriba sólo en lo siguiente: el algodón, carbón, etc., necesarios para la producción semanal de hilado siempre se consumen totalmente en la creación del producto semanal y por eso hay que reponerlos mediante nuevos ejemplares de algodón, carbón, etc.; es decir que estos elementos del capital productivo, aunque por su naturaleza siguen siendo idénticos, siempre consisten en nuevos ejemplares del mismo tipo, mientras que la misma máquina hiladora individual, el mismo edificio fabril individual, continúan cooperando en toda una serie de producciones semanales sin que se los reponga mediante nuevos ejemplares de su tipo. Como elementos del capital [238] productivo, todas las partes constitutivas del mismo están fijadas constantemente en el proceso de producción, pues éste no puede desarrollarse sin ellas. Y todos los elementos del capital productivo, tanto los fijos como los circulantes, se contraponen uniformemente como capital productivo al capital de circulación, es decir, al capital mercantil y al capital dinerario.
Lo mismo ocurre con la fuerza de trabajo. Una parte del capital productivo debe estar continuamente fijada en ella, y son las mismas e idénticas fuerzas de trabajo, como son las mismas máquinas, las que, dondequiera que sea, el mismo capitalista emplea durante un tiempo prolongado. La diferencia entre las fuerzas de trabajo y las máquinas no consiste aquí en que éstas se compran de una vez para siempre (cosa que tampoco ocurre cuando, por ejemplo, se las paga a plazos) y el obrero no, sino en que el trabajo que ése entrega entra totalmente en el valor del producto y en cambio el valor de la máquina sólo lo hace de manera fraccionada.
Smith confunde determinaciones distintas cuando dice del capital circulante, por oposición al fijo: "El capital empleado de esta manera no le rinde rédito ni ganancia a quien lo emplea mientras permanece en sus manos o continúa en la misma forma"[13] El pone la metamorfosis sólo formal de la mercancía metamorfosis que el producto, el capital mercantil, recorre en la esfera de la circulación y que es mediadora del cambio de manos de las mercancías al mismo nivel que la metamorfosis física que recorren los distintos elementos del capital productivo durante el proceso de producción. Aquí entremezcla sin el menor reparo la transformación de mercancía en dinero y de dinero en mercancía, la compra y la venta, con la transformación de los elementos de producción en producto. Su ejemplo de capital circulante es el capital comercial, que se transforma de mercancía en dinero, de dinero en mercancía: el cambio de forma M - D - M perteneciente a la circulación de mercancías. Pero para el capital industrial que está funcionando este cambio de forma dentro de la circulación tiene la significación de que las mercancías en las que se reconvierte el dinero son elementos de producción (medios de trabajo y fuerza de trabajo), y de que, por consiguiente, este cambio de forma sirve de mediador para establecer la continuidad de la función del [239] capital industrial, para que el proceso de producción se cumpla como proceso continuo, o como proceso de reproducción. Todo este cambio de forma se cumple en la circulación, es él quien sirve de mediador para el pasaje real de las mercancías de una mano a otra. En cambio las metamorfosis que el capital productivo recorre dentro de su proceso de producción son metamorfosis pertenecientes al proceso laboral, necesarias para transformar los elementos de producción en el producto que se quiere obtener. Smith se aferra al hecho de que una parte de los medios de producción (los medios de trabajo propiamente dichos) sirve en el proceso laboral (cosa que él expresa equivocadamente: le rinde una ganancia a su dueño) gastándose sólo gradualmente, sin modificar su forma de uso, mientras que otra parte, los materiales, se modifica y precisamente a través de esta modificación cumple su destino como medios de producción. Pero estos distintos comportamientos de los elementos del capital productivo en el proceso laboral sólo constituyen el punto de partida de la diferencia entre capital fijo y no fijo, no la diferencia misma, lo que se infiere ya del hecho de que existe uniformemente para todos los modos de producción, capitalista y no capitalistas. Pero a estos distintos comportamientos materiales corresponde la cesión de valor al producto, a la que a su vez corresponde la reposición de valor mediante la venta del producto, y sólo esta reposición constituye aquella diferencia. En consecuencia, el capital no es fijo porque está fijado en los medios de trabajo, sino porque una parte de su valor desembolsado en medios de trabajo permanece fijada en los mismos, mientras otra parte circula como parte constitutiva de valor del producto.
"Si se lo emplea" (al capital) "para obtener una ganancia futura, aquél debe suministrar esta ganancia o bien quedándose con él" (quien lo emplea) "o bien abandonándolo. En el primer caso es un capital fijo, en el otro un capital circulante" (p. 189).
Ante todo llama la atención el concepto de la ganancia toscamente empírico e inspirado en la manera de ver las cosas propia del capitalista corriente, que cóntradice por completo la intelección esotérica y mejor de Adam Smith. Con el precio del producto se ha repuesto tanto el precio de los materiales como el de la fuerza de trabajo, pero también [240] la parte de valor transferida al producto por los instrumentos de trabajo mediante desgaste. La ganancia no brota de ninguna manera de esta reposición. El que un valor adelantado para la producción del producto se reponga total o fragmentariamente, de una vez o poco a poco, mediante la venta del mismo, sólo puede modificar el tipo y el tiempo de la reposición; pero de ninguna manera puede transformar lo que les es común a ambas formas de reposición la reposición de vaor en creación de plusvalor. Lo que aquí está en la base de este error es la idea corriente de que el plusvalor sólo surge de la venta, de la circulación, porque sólo se realiza mediante la venta del producto, mediante su circalación. En realidad, los distintos modos en que surge la ganancia no son aquí más que una frase equivocada para decir que los distintos elementos del capital productivo sirven de manera distinta, que como elementos productivos operan de manera diferente en el proceso laboral. Finalmente, la diferencia no se deduce del proceso laboral, o en su caso dei proceso de valorización, de la función del propio capital productivo, sino que sólo ha de valer subjetivamente para el capitalista individual, al que una parte del capital le resulta útil de esta manera, la otra, de aquélla.
Quesnay, en cambio, las diferencias las había deducido del proceso de reproducción y de las propias necesidades de éste. Para que este proceso sea continuo, el valor de los adelantos anuales debe reponerse en su totalidad y anualmente a partir del valor del producto anual; en cambio el valor del capital de inversión sólo debe reponerse fraccionadamente, de manera que sólo en una serie de, por ejemplo, diez años hay que reponerlo y por ende reproducirlo totalmente (reponerlo mediante nuevos ejemplares del mismo tipo). Smith vuelve a caer pues en un nivel muy inferior al de Quesnay.
Así, en la obra de Adam Smith no queda ningún otro camino para definir el capital fijo que decir que son medios de trabajo que no modifican su figura en el proceso de producción y siguen sirviendo en la producción hasta que se desgastan, frente a los productos que ayudan a crear. Se olvida que todos los elementos del capital productivo se enfrentan permanentemente en su forma de uso (como medios de trabajo, materiales y fuerza de trabajo) al producto, y al producto que circula como mercancía, y [241] que la diferencia entre la parte que consiste en materiales y fuerza de trabajo y la que consiste en medios de trabajo sólo reside, con respeto a la fuerza de trabajo, en que siempre se la compra de nuevo (no por todo el tiempo que dura, como los medios de trabajo), y con respecto a los materiales, en que en el proceso laboral no funcionan los mismos e idénticos, sino siempre nuevos ejemplares del mismo tipo. Al mismo tiempo se crea la apariencia errónea de que el valor del capital fijo no circulara también, aunque desde luego Smith ha expuesto anteriormente el desgaste del capital fijo como parte del precio del producto.
Con respecto al capital circulante por oposición al fijo no se subraya que aquél sólo se opone a éste como la parte constitutiva del capital productivo que debe reponerse totalmente a expensas del valor del producto, y que por tanto debe cumplir junto con éste todas sus metamorfosis, mientras que ello no ocurre en el caso del capital fijo. Antes bien, se lo mezcla con las figuras que el capital adopta al pasar de la esfera de la producción a la de la circulación como capital mercantil y capital dinerario. Pero ambas formas, capital mercantil y capital dinerario, son portadoras del valor tanto de las partes constitutivas fijas como de las circulantes del capital productivo. Ambas son capital de circulación por oposición al productivo, pero no capital circulante (fluente) por oposición al fijo.
Por último: en virtud de la exposición totalmente equivocada de que la ganancia se obtiene gracias al capital fijo que permanece en el proceso de producción y mediante el capital circulante que abandona dicho proceso y circula, se oculta, tras la identidad de la forma que tienen en la rotación el capital variable y el componente circulante del capital constante, la diferencia esencial existente entre los mismos en el proceso de valorización y en la creación del plusvalor, y en consecuencia se oscurece más aun todo el misterio de la producción capitalista; mediante la designación común: capital circulante, se suprime esta diferencia esencial, esta confusión la llevaron más lejos aun los economistas posteriores al retener no la antítesis de capital variable y constante, sino la de capital fijo y circulante, como la diferenciación esencial y la única decisiva.
Después de haber clasificado al comienzocapital fijo y circulante como dos maneras particulares de invertir capital [242] que, consideradas cada una en sí misma, rinden una ganancia, Smith dice: "Ningún capital fijo puede rendir un rédito si no es por medio de un capital circulante. Las máquinas e instrumentos de trabajo más útiles no producirán nada sin el capital circulante que proporciona los materiales sobre los cuales se los emplea y el sustento de los obreros que los utitizan" (p. 188).
Aquí se pone de manifiesto lo que significan las expresiones usadas antes: rendir un rédito, dar una ganancia, etc., a saber: que ambas partes del capital sirven como creadoras de producto.
Entonces brinda Smith el siguiente ejemplo: "La parte del capital de un arrendatario empleada en los aperos agrícolas es capital fijo, la empleada en los salarios y en el sustento de su servidumbre laboriosa es capital circulante".
(Como vemos, aquí la diferencia entre capital fijo y circulante se refiere, correctamente, sólo a las distintas maneras de circular, a la rotación de las distintas partes constitutivas del capital productivo.) "El arrendatario extrae una ganancia del primero conservándolo en sus manos, y del segundo, separándose de él. El precio o valor de sus animales de trabajo es capital fijo" (aquí, nuevamente, lo acertado es que la diferencia se refiere al valor y no al elemento material), "al igual que el de los aperos agrícolas; su mantenimiento" (el de los animales de trabajo) "es capital circulante, al igual que el de la servidumbre. El arrendatario obtiene ganancia conservando los animales de trabajo y separándase de su mantenimiento " (El arrendatario conserva el forraje del ganado, no lo vende. Lo consume como forraje, mientras consume los animales mismos como instrumento de trabajo. La diferencia es sólo la siguiente: el forraje que entra en el mantenimiento de los animales de trabajo se consume en su totatidad y debe reponerse continuamente mediante forraje nuevo, a partir del producto agrícola o de su venta; el ganado mismo sólo se repone a medidaque los animales se vuelven, uno después de otro, incapaces de trabajar) "Tanto el precio como el mantenimiento del ganado que se compra y se engorda no para el trabajo, sino para venderlo, son capital circulante. El agricultor obtiene ganancia separándose de ellos" [14] (Todo productor de mercancías, y por ende también el capitatista, vende su producto, el resultado de su proceso de producción, pero no por ello ese [243] producto es parte constitutiva, fija ni circulante, de su capital productivo. Ahora existe más bien en una forma en la que se le ha expelido del proceso de producción y debe funcionar como capital mercantil. El ganado de engorde actúa en el proceso de producción en cuanto materia prima y no en cuanto instrumento, como el ganado de trabajo. Por eso entra como sustancia en el producto, y todo su valor entra en el mismo, así como el de los materiales auxiliares {su forraje}. Por eso es parte circulante del capital productivo, y no porque el producto vendido el ganado de engorde tenga aquí la misma forma de uso que la materia prima, el ganado que aún no se ha engordado. Esto es casual. Pero al mismo tiempo Smith podría haber visto, a partir de este ejemplo, que no es la figura que el eleniento de producción tiene en cuanto cosa lo que da al valor encerrado en él la determinación de fijo o circulante, sino su función dentro del proceso de producción.) "Todo el valor de la semilla es también capital fijo. Aunque va y viene entre el suelo y el granero, nunca cambia de manos, y por tanto no circula en realidad. El agricultor no obtiene ganancia vendiéndola, sino haciendo aumentar su volumen."[15]
Aquí se hace patente toda la vaciedad conceptual de la distinción de Smith. Según él, la semilla seria capital fijo si no tuviera lugar ningún change of masters [cambio de manos], es decir, cuando la simiente se repone tomándola directamente del producto anual, cuando se deduce de éste. En cambio sería capital circulante cuando se vende todo el producto y con una parte de valor del mismo se compra semilla ajena. En uno de los casos se verifica change of masters [cambio de manos], en el otro no. Smith vuelve a confundir aquí capital circulante y capital mercantil. El producto es el portador material del capital mercantil. Pero desde luego sólo la parte del producto que entra de manera real en la circulación y no reingresa directamente en el proceso de producción del cual surgió como producto.
Tanto si la semilla se extrae directamente del producto, en cuanto parte de éste, como si se vende todo el producto y una parte de su valor se convierte comprando semilla ajena, en ambos casos sólo se verifica reposición y mediante esta reposición no se obtiene ganancia. En uno de los casos la semilla entra en circulación como [244] mercancía con el resto del producto, en el otro sólo figura en la contabilidad como componente de valor del capital adelantado. Pero en ambos casos sigue siendo parte constitutiva circulante del capital productivo. Se la[c] consume totalmente para crear el producto y hay que reponerla en su totalidad a partir de él para hacer posible la reproducción.
La materia prima y los materiales auxiliares [...] pierden la figura autónoma bajo la que ingresaron, como valores de uso, en el proceso de trabajo. Otra cosa ocurre con los medios de trabajo propiamente dichos. Un instrumento, una máquina, el edificio de una fábrica, un recipiente, etc., sólo prestan servicios en el proceso laboral mientras conservan su figura originaria y pueden mañana ingresar en éste bajo la misma forma que ayer. Tanto en vida, durante el proceso de trabajo, como después de muertos, mantienen su figura autónoma con respecto al producto. Los cadáveres de las máquinas, talleres,[d] locales de trabajo, siguen existiendo siempre de manera autónoma,[e] separados de los productos que ayudaron a crear." (Libro I, cap. VI, p. 192.[f])
Estos distintos modos en que los medios de producción se usan y consumen para crear el producto, conservando unos su figura autónoma frente a éste, modificándola o perdiéndola totalmente otros esta diferencia, perteneciente al proceso laboral como tal, y que por eso se aplica igualmente a procesos laborales que están dirigidos a cubrir las meras necesidades personales, por ejemplo, de la familia patriarcal, sin ningún intercambio, sin producción de mercancías , resultan falseados por Adam Smith, puesto que él: 1) introduce aquí una determinación completamente impropia de la ganancia, diciendo que unos medios de producción proporcionan una ganancia al propietario al conservar la figura de ellos, y los otros al perderla; 2) mezcla las modificaciones sufridas por una [245] parte de los elementos de producción en el proceso laboral con el cambio de forma (compra y venta) correspondiente al intercambio de los productos, a la circulación de mercancías, cambio que al mismo tiempo incluye el cambio de la propiedad sobre las mercancías que circulan.
La rotación presupone la reproducción como cumplida por medio de la circulación, es decir, mediante venta del producto, mediante su transformación en dinero y su reconversión de dinero a sus elementos de producción. Pero en la medida en que al mismo productor capitalista una parte de su propio producto vuelve a servirle directamente como medio de producción, el productor aparece como vendedor de este medio a sí mismo, y así figura la cosa en su contabilidad. En este caso, esta parte de la reproducción no se hace por medio de la circulación, sino directamente. Pero la parte del producto que vuelve a servir de esta manera como medio de producción repone capital circulante y no fijo, porque: 1) su valor entra íntegramente en el producto, 2) él mismo ha sido repuesto totalmente in natura por un nuevo ejemplar extraído del nuevo producto.
Adam Smith nos dice entonces en qué consisten el capital fijo y el circulante. Enumera las cosas, los elementos materiales que costituyen capital fijo y los que constituyen capital circulante, como si esta determinación fuera propia de las cosas materialmente, por naturaleza, y no surgiera más bien de su función determinada dentro del proceso capitalista de producción. Y sin embargo, en el mismo capítulo (libro II, cap. I), formula la observación de que aunque cierta cosa, por ejemplo una vivienda que está reservada para el consumo directo, "puede rendirle un rédito a su propietario y de esta manera servirle en funcion de capital, no puede rendirle rédito al público en general, ni servirle en función de capital, y el rédito de la totalidad del pueblo nunca resulta aumentado en lo más mínimo por ella" (p. 186). Aquí, como vemos, Smith dice claramente que la condición de ser capital no les corresponde a las cosas como tales y en cualquier circunstancia, sino que es una función con la que están investidas o no según las circunstancias. Y lo que es cierto del capital en general, también lo es de sus subdivisiones.
Las mismas cosas son partes constitutivas del capital circulante o del fijo según las distintas funciones que cumplan [246] en el proceso laboral. Por ejemplo: el ganado, como ganado de trabajo (medio de trabajo) constituye un modo material de existencia del capital fijo, en cambio, como ganado de engorde (materia prima) es parte constitutiva del capital circulante del arrendatario. Por otra parte, la misma cosa puede ya funcionar como parte constitutiva del capital productivo, ya formar parte del fondo directo de consumo. Una casa, por ejemplo, cuando está funcionando como local de trabajo, es parte constitutiva fija del capital productivo; cuando lo hace como vivienda no es en absoluto forma del capital, qua [en cuanto] vivienda. Los mismos medios de trabajo pueden en muchos casos funcionar ya como medios de producción, ya como medios de consumo.
Es éste uno de los errores que resultan de la concepción de Smith: concebir los caracteres de capital fijo y circulante como caracteres propios de las cosas. Ya el análisis del proceso laboral (libro I, cap. V[g]) muestra cómo cambian las determinaciones de medio de trabajo, material de trabajo, producto, según los distintos papeles que la misma cosa asume en el proceso. Pero a su vez las determinaciones de capital fijo y no fijo están construidas sobre los papeles determinados que estos elementos desempeñan en el proceso laboral y por ende también en el proceso de creación de valor.
Pero en segundo lugar, al enumerar las cosas en que consisten el capital fijo y el circulante, se pone claramente de manifiesto que Smith mezcla la diferencia entre partes constitutivas fijas y circulantes del capital productivo, diferencia que sólo tiene sentido y es válida respecto al capital productivo (al capital en su forma productiva), con la diferencia entre capital productivo y las formas que pertenecen al capital en su proceso de circulación: capital mercantil y capital dinerario. El dice, en el mismo pasaje (p. 188): "El capital circulante consiste... en los medios de subsistencia, materiales y productos terminados de todo tipo que se encuentran en manos de sus respectivos comerciantes, y en el dinero necesario para hacerlos circular y distribuirlos, etc.". En realidad, si observamos más en detalle, vemos que aquí, al contrario de lo que se decía anteriormente, se vuelve a equiparar capital circulante con [247] capital mercantil y capital dinerario, es decir, con dos formas del capital que no pertenecen para nada al proceso de producción, que no constituyen capital circulante (fluente) por contraposición al fijo, sino capital de circulación por oposición al productivo. Sólo al lado de éstas vuelven a figurar luego las partes constitutivas del capital productivo adelantadas en materiales (materia prima y productos semielaborados) e incorporadas realmente al proceso de producción. Dice Smith. "La tercera y última de las tres porciones en las cuales se divide naturalmente el capital general de la sociedad es el capital circulante, cuya característica es que sólo proporciona un rédito al circular o cambiar de manos. Está formao, asimismo, por cuatro partes: primero, por el dinero..." (Pero el dinero no es nunca una forma del capital productivo, del capital actuante en el proceso de producción. Siempre es sólo una de las formas que el capital adopta dentro de su proceso de circulación.) "En segundo lugar, por el acopio de medios de subsistencia que se encuentran en manos del carnicero, del ganadero, del agricultor... y de cuya venta éstos esperan obtener una ganancia... En cuarto y último lugar por el producto que está pronto y terminado pero que todavía se encuentra en manos del comerciante o del fabricante." Y "en tercer lugar, por los materiales, ya totalmente en bruto, ya más o menos elaborados, de ropa, muebles y edificios, materiales que aún no han sido elaborados hasta alcanzar una de estas tres formas, sino que permanecen en manos de los agricultores, los fabricantes, los comerciantes de paños y sedas, los madereros, los carpinteros y ebanistas, los ladrilleros, etc.".
Los grupos nº 2 y nº 4 sólo contienen productos que han salido como tales del proceso de producción y deben venderse; en pocas palabras, productos que ahora funcionan como mercancías, y por eso, en este caso, como capital mercantil, es decir, que poseen una forma y ocupan un lugar en el proceso, en el cual no constituyen un elemento del capital productivo, sea cual fuere su destino final, es decir, ya hayan de caer a la postre, por su finalidad (valor de uso), en el consumo individual o en el productivo. Estos productos son, en 2, alimentos, en 4, todos los otros productos terminados, que a su vez sólo consisten pues en medios de trabajo terminados o en medios de disfrute terminados (distintos de los alimentos contenidos sub 2).
[248]
El que Smith hable también aquí del comerciante muestra su confusión. Una vez que el productor ha vendido su producto al comerciante, el producto ya no es más, de ninguna manera, una forma del capital del productor. Considerado desde el punto de vista de la sociedad sigue siendo, sin duda, capital mercantil, aunque esté en otras manos y no en las de su productor, pero precisamente porque es capital mercantil, no es ni capital fijo ni circulante.
En toda producción que no esté orientada a satisfacer las propias necesidades directas, el producto debe circular como mercancía, es decir, debe venderse, no para obtener de allí una ganancia, sino simplemente para que el productor pueda vivir. En la producción capitalista se añade el hecho de que, con la venta de la mercancía, se realiza también el plusvalor que está encerrado en ella. El producto egresa como mercancía del proceso de producción y en consecuencia no es ni elemento fijo ni elemento circulante del mismo.
Por lo demás, aquí Smith se refuta a sí mismo. Los productos terminados, sea cual fuere su figura material o su valor de uso, su efecto útil, son aquí todos capital mercantil, o sea capital en una forma correspondiente al proceso de circulación. Al encontrarse en esta forma no son parte constitutiva del capital productivo que tenga su propietario; lo cual no impide en absoluto que, no bien se los ha vendido, se conviertan, en manos de su comprador, en partes constitutivas de capital productivo, ya circulantes, ya fijas. Aquí se ve que las mismas cosas que en un momento aparecen en el mercado como capital mercantil por oposición al capital productivo, pueden funcionar o no como partes constitutivas circulantes o fijas del capital productivo tan pronto como se las ha sustraído al mercado.
El producto del fabricante de hilado de algodón el hilado es la forma mercantil de su capital, es para él capital mercantil. Ese producto no puede volver a actuar como parte constitutva de su capital productivo, ni como material de trabajo ni como medio de trabajo. Pero en manos del tejedor que lo compra se incorpora al capital productivo del mismo como una de las partes constitutivas circulantes de dicho capital. Mas para el fabricante de hilado, éste es portador del valor de una parte tanto [249] de su capital fijo como de su capital circulante (dejando a un lado el plusvalor). Así una máquina, como producto del fabricante de máquinas, es forma mercantil de su capital, capital mercantil para él; y mientras permanece en esta forma no es ni capital circulante ni capital fijo. Vendida a un fabricante que la emplea, se convierte en parte constitutiva fija de un capital productivo. Aun cuando, por su forma de uso, el producto pueda reingresar parcialmente como medio de producción en el proceso del que salió, como por ejemplo el carbón en la producción de carbón, precisamente la parte del producto que es carbón destinada a la venta no representa ni capital circulante ni capital fijo, sino capital mercantil.
Por otra parte, por su forma de uso el producto puede ser totalmente incapaz de constituir ningún elemento del capital productivo, ya sea como material de trabajo o como medio de trabajo. Por ejemplo, cualquier medio de subsistencia. Sin embargo, no deja de ser para su productor capital mercantil, portador de valor tanto del capital fijo como del circulante; y del uno o del otro según haya que reponer total o parcialmente el capital empleado en su producción, según que este capital haya transferido total o parcialmente su valor al producto.
En la obra de Smith el material en bruto (materia prima, producto semielaborado, material auxiliar) figura en el grupo nº 3, por un lado, no como una parte constitutiva ya incorporada al capital productivo, sino en realidad sólo como una clase particular de los valores de uso en que consiste el producto social en general, de la masa de mercancías, además de las otras partes constitutivas materiales, medios de subsistencia, etc., enumerados sub 2 y sb 4. Por otro lado, sin embargo, se presenta a estas materias como incorporadas al capital productivo, y por eso también como elementos del mismo en manos del productor. La confusión se pone de manifiesto en el hecho de que en parte se las concibe como actuando en manos del productor (en manos de los agricultores, los fabricantes, etc.), en parte como encontrándose en manos de comerciantes (los comerciantes de paños y sedas, los madereros), donde son mero capital mercantil y no partes constitutivas del capital productivo.
Aquí, en la enumeración de los elementos del capital circulante, Smith olvida en realidad por completo la diferencia [250] entre capital fijo y circulante que sólo es válida con respecto al capital productivo. Más bien contrapone al capital productivo el capitai mercantil y el dinerario, es decir, las dos formas del capital pertenecientes al proceso de circuiación, pero además lo hace sólo inconscientemente.
Llama la atención, por último, que Smith olvide la fuerza de trabajo al enumerar las partes constitutivas del capital circulante. Y esto ocurre por dos razones.
Acabamos de ver que, dejando a un lado el capital dinerario, el capital circulante no es más que otro nombre para el capital mercantil. Pero mientras la fuerza de trabajo circula en el mercado, no es capital, no es una forma del capital mercantil. No es de ninguna manera capital, el obrero no es capitalista, aunque lleve al mercado una mercancía, a saber: su propio pellejo. Sólo cuando la fuerza de trabajo se ha vendido, se ha incorporado al proceso de producción es decir, después que ha dejado de circular como mercancía ella se convierte en parte constitutiva del capital productivo: capital variable como fuente del plusvalor, componente circulante del capital productivo en lo que se refiere a la rotación del valor de capital desembolsado en ella. Como Smith confunde aquí el capital circulante con el capital mercantil, no puede colocar la fuerza de trabajo bajo el rubro de capital circulante. Por eso el capital variable aparece aquí en la forma de las mercancías que el obrer compra con su salario, de los medios de subsistencia. Bajo esta forma el valor de capital desembolsado en salario ha de formar parte del capital circulante. Lo que se incorpora al proceso de producción es la fuerza de trabajo, el propio obrero, no los medios de subsistencia mediante los cuales el obrero se mantiene.
Sin duda hemos visto (libro I, cap. XXI) que, considerada socialmente, la reproducción del propio obrero mediante su consumo individual también forma parte del proceso de reproducción del capital social. Pero esto no vale para el proceso de producción individual y cerrado en sí mismo que estamos considerando aquí. Las acquired and useful abilities [capacidades adquiridas y útiles] (p. 187) que Smith menciona bajo el título de capital fijo son, al contrario, partes constitutivas del capital circulante, si son abilities del asalariado y éste ha vendido su trabajo junto con las abilities del mismo.
[251]
Es un grave error de Smith dividir toda la riqueza social en: 1º) fondo directo de consumo, 2º) capital fijo, 3º) capital circulante. Según este criterio habría que dividir la riqueza en: 1º) el fondo de consumo que no constituye parte del capital social que está en funciones, aunque partes del mismo pueden funcionar continuamente como capital; y 2º) el capital. De acuerdo con esta división, una parte de la riqueza funciona como capital, la otra como no capital o fondo de consumo. Y aquí aparece como una necesidad ineludible para todo capital el ser o bien fijo o bien circulante, así como por ejemplo para todo mamífero, es una necesidad natural ser macho o hembra. Pero hemos visto que la antítesis de fijo y circulante sólo es aplicable a los elementos del capital productivo, y que por tanto, además de éstos, hay una cantidad muy importante de capital capital mercantil y capital dinerario que se encuentra en una forma en la cual no puede ser ni fijo ni circulante.
Como, exceptuando la parte de los productos que el propio productor capitalista individual vuelve a usar y consumir comomedios de producción en su forma de uso, directamente, sin venta ni compra, toda la masa de la producción social sobre la base capitalista circula en el mercado como capital mercantil, resulta evidente que del capital mercantil se extraen tanto los elementos fijos y circulantes del capital productivo como también todos los elementos del fondo de consumo; lo cual en realidad no significa sino que, sobre la base de la producción capitalista, tanto los medios de producción como los medios de consumo aparecen primeramente como capital mercantil, aunque estén destinados a servir después como medios de producción o de consumo, así como la propia fuerza de trabajo se encuentra en el mercado como mercancía, aunque no como capital mercantil.
De ahí la nueva confusión de Smith, que aparece cuando dice lo siguiente. "De estas cuatro partes" (del capital circulante, es decir, del capital en las formas suyas que pertenecen al proceso de circulación: capital mercantil y capital dinerario, dos partes que se transforman en cuatro porque Smith vuelve a distinguir materialmente entre las partes constitutivas del capital mercantil) "tres medios de subsistencia, materiales y productos terminados se extraen con regularidad de él anualmente o en períodos [252] más prolongados o menos y se ponen o bien en el capital fijo o bien en el acopio reservado para el consumo directo. Todo capital fijo deriva en un principio de un capital circulante y requiere que éste lo mantenga continuamente. Todas las máquinas e instrumentos de trabajo útiles derivan en su origen de un capital circulante que suministra los materiales de que están hechos y el sustento de los obreros que los hacen. Requieren, también, un capital del mismo tipo para repararlos constantemente" (p. 188).
Exceptuando siempre la parte del producto que su productor vuelve a consumir directamente como medio de producción, para la producción capitalista vale el siguiente enunciado general: todos los productos van al mercado como mercancías y por eso circulan, para el capitalista, como forma merantil de su capital, como capital mercantil, ya sea que estos productos por su forma en especie, por su valor de uso, puedan o deban funcionar luego como elementos del capital productivo (del proceso de producción), como medios de producción, y por ende como elementos fijos o circulantes del capital productivo, ya sea que sólo sirvan como medios de consumo individual, no del productivo. Todos los productos se vuelcan al mercado como mercancías, por eso todos los medios de producción y de consumo, todos los elementos del consumo productivo e individual deben ser nuevamente sustraídos al mercado como mercancía mediante compra. Esta trivialidad (truism) es, desde luego, verdadera. Esto también vale, pues, tanto para los elementos fijos como para los circulantes del capital productivo, tanto para los medios de trabajo como para el material de trabajo en todas las formas. (Aquí se hace caso omiso además, de que hay elementos del capital productivo que existen por naturaleza, que no son productos.) La máquina se compra en el mercado, igual que el algodón. Pero de aquí no se infiere de ninguna manera esto sólo se infiere de la confusión de Smith entre capital de circulación y capital circulante o fluente, es decir no fijo que todo capital fijo provenga originariamente de uno circulante. Y además Smith se refuta a sí mismo. Según su propia opinión, las máquinas constituyen, como mercancías, parte del grupo nº 4 del capital circulante. El que provengan del capital circulante sólo significa pues que funcionaron como capital mercantil antes de funcionar como máquinas, pero que materialmente [253] provienen de sí mismas; de la misma manera que el algodón, como elemento circulante del capital del hilandero, proviene del algodón que estaba en el mercado. Pero si Smith, al continuar con su explicación, deriva el capital fijo del circulante porque se necesitan trabajo y materia prima para hacer máquinas, en primer lugar, también se necesitan medios de trabajo, es decir capital fijo, para hacerlas, y en segundo lugar, se ncesita igualmente capital fijo, maquinaria, etc., para producir materias primas, puesto que el capital productivo siempre incluye medios de trabajo, pero no siempre material de trabajo. El mismo dice a continuación:
"La tierra, las minas y la pesca, requieren todas ellas, para su explotación, tanto capital fijo como circulante" (admite, pues, que se necesita no sólo capital circulante, sino también fijo para la producción de materia prima) "y" (aquí, un nuevo error) "su producto rembolsa con una ganancia, no sólo esos capitales, sino todos los otros de la sociedad" (p. 188).
Esto es totalmente falso. El producto de la tierra, las minas y la pesca suministra la materia prima, las materias auxiliares, etc., para todos los otros ramos de la industria. Pero su valor no repone el de todos los otros capitales sociales, sólo repone su propio valor de capital (+ plusvalor). Aquí vuelve a pasar por la cabeza de Smith el recuerdo de los fisiócratas.
Considerado el asunto socialmente es cierto que la parte del capital mercantil consistente en productos que sólo pueden servir como medios de trabajo, más tarde o más temprano termina actuando como medio de trabajo si es que no ha de producírsela en vano, si esos productos no son invendibles , es decir que sobre la base de la producción capitalista, no bien han dejado de ser mercancías, deben constituir elementos reales, como ya antes lo fueron probables, de la parte fija del capital productivo social.
Aquí hay una diferencia que surge de la forma en especie del producto.
Una máquina hiladora, por ejemplo, no tiene valor de uso si no se la usa para hilar, es decir, si no actúa como elemento de producción y por ende, desde el punto de vista capitalista, como parte constitutiva fija de un capital productivo. Pero la máquina de hilar es trasportable. Se [254] la puede exportar del país en que se la produjo y vender en otro país, directa o indirectamente, ya a cambio de materias primas, etc., ya a cambio de champaña. En este caso, en el país donde se la produjo sólo operó como capital mercantil, pero nunca, tampoco después de su venta, como capital fijo.
En cambio los productos que por su incorporación al suelo están localizados, y por eso también sólo pueden usarse y consumirse ocalmente, como por ejemplo. edificios fabriles, vías férreas, puentes, túneles, muelles, etc., mejoras del suelo, etc., no pueden exportarse físicamente, en carne y hueso. No son trasportables. O bien son inútiles, o bien tienen que funcionar, tan pronto como se los vende, como capital fijo en el país en el que se los produjo. Para su productor capitalista que, especulando, construye fábricas o mejora tierras para venderlas,[h] estas cosas son forma de su capital mercantil, es decir, según Smith, forma del capital circulante. Pero considerando el asunto desde el punto de vista de la sociedad, estas cosas si no han de ser inútiles tienen que funcionar finalmente como capital fijo en el propio país, en un proceso de producción fijado en el espacio por la localidad en que ellas mismas están, de lo cual no se infiere de ninguna manera que las cosas inmuebles, como tales, sean sin más ni más capital fijo; pueden pertenecer, como las viviendas, etc., al fondo de consumo y por ende no formar parte en absoluto del capital social, aunque constituyen un elemento de la riqueza social, de la cual el capital es sólo una parte. El productor de estas cosas, para expresarnos con las palabras de Smith, obtiene una ganancia vendiéndolas. Es decir: ¡son capital circulante! Pero el que las emplea de una manera útil, su comprador definitivo, sólo puede utilizarlas empleándolas en el proceso de producción. Es decir. ¡son capital fijo!
Los títulos de propiedad sobre una red ferroviaria, por ejemplo, pueden cambiar de manos a diario, y sus poseedores pueden obtener una ganancia vendiendo estos títulos incluso en el extranjero, de manera que los títulos de propiedad son exportables, aunque no lo sea la propia red ferroviaria. No obstante, estas cosas tienen que, o bien [225] estar en barhecho o bien funcionar como parte constitutiva fija de un capital productivo, en el propio país en que se encuentran. De la misma manera el fabricante A puede obtener una ganancia vendiendo su fábrica al fabricante B, pero esto no le impide a la fábrica seguir funcionando como capital fijo.
Por eso, si bien los medios de trabajo fijados localmente e inseparables del suelo, aunque puedan funcionar como capital mercantil para su productor y no constituyan elementos de su capital fijo (éste consiste, para él, en los medios de trabajo que necesita para construir edificios, vías férreas, etc.), tienen que funcionar previsible y necesariamente, sin embargo, como capital fijo en el mismo país, de aquí no se infiere en absoluto, a la inversa, que el capital fijo consista necesariamente en bienes inmuebles. Un barco y una locomotora sólo son eficaces por su movimiento, y sin embargo funcionan, no para su productor, pero sí para quien los emplea, como capital fijo. Por otra parte, las cosas que más real y verdaderamente están fijadas en el proceso de producción, que viven y mueren en él y que después que han entrado en él no vuelven a abandonarlo nunca, son componentes circulantes del capital productivo. Por ejemplo: el carbón que se consume para hacer funcionar la máquina en el proceso de producción, el gas que se consume en el alumbrado de un edificio fabril, etc. Son circulantes, no porque abandonen físicamente el proceso de producción junto con el producto y circulen como mercancías, sino porque su valor entra íntegramente en el valor de la mercancía que ayudan a producir, y por tanto debe reponerse también íntegramente a expensas de la venta de la mercancía.
En el pasaje de Adam Smith citado en último término[i] hay que observar, además, la siguiente frase: "un capital circulante que suministra... el sustento de los obreros que los hacen" (máquinas, etc.).
En la concepción de los fisiócratas la parte de capital adelantada en salario figura correctamente entre los avances annuelles [adelantos anuales], por oposición a los avances primitives [adelantos originarios]. Por otra parte, [256] lo que allí aparece como parte constitutiva del capital productivo empleado por el arrendatario no es la fuerza de trabajo misma, sino los medios de subsistencia que se les dan a los obreros rurales (the maintenance of the workmen [el sustento de los obreros], como dice Smith). Esto es perfectamente coherente con la doctrina específica de los fisiócratas. La parte de valor que el trabajo agrega al producto (al igual que la parte de valor que le agregan al producto la materia prima, los instrumentos de trabajo, etc., en pocas palabras, las partes constitutivas materiales del capital constante), sólo es para ellos, en efecto, igual al valor de los medios de subsistencia pagados a los obreros y que éstos deben consumir necesariamente para mantener su función como fuerzas de trabajo. Su doctrina misma les impide descubrir la diferencia entre capital constante y capital variable. Si es el trabajo el que (además de reproducir su propio precio) produce el plusvalor, lo produce tanto en la industria como en la agricultura. Pero como según el sistema de los fisiócratas sólo lo produce en un ramo de producción, en la agricultura, entonces el plusvalor no surge del trabajo, sino de la actividad (colaboración) particular de la naturaleza en ese ramo. Y sóio por eso ellos llaman trabajo productivo al trabajo agrícola, a diferencia de todos los otros tipos de trabajo.
Smith clasifica los medios de subsistencia de los obreros como capital circulante por oposición al fijo, 1) porque confunde el capital circulante por oposición al fijo con las formas del capital pertenecientes a la esfera de la circulación, con el capital de circulación, unaconfusión que, después de él, se ha ido heredando acríticamente. Por eso él confunde el capital mercantil con la parte constitutiva circulante del capital productivo, y así se comprende de suyo que allí donde el producto social adopta la forma de mercancía, los medios de subsistencia de los obreros, así como los de quienes no son obreros, los materiales, así como los propios medios de trabajo, deben ser suministrados por el capital mercantil.
2) Pero en Smith se introduce también la idea fisiocrática, aunque ella está en contradicción con la parte esotérica realmente científica de su propia exposición.
En general, el capital adelantado se convierte en capital productivo, es decir que adopta la figura de elementos [257] de producción que a su vez son producto de trabajo anterior. (Entre ellos, la fuerza de trabajo.) Sólo en esta forma puede funcionar el capital dentro del proceso de producción. Ahora bien: si en lugar de la propia fuerza de trabajo en que se ha convertido la parte variable del capital, se ponen los medios de subsistencia del obrero, resulta evidente que estos medios de subsistencia como tales no se diferencian, por lo que se refiere a la creación de valor, de los otros elementos del capital productivo, de las materias primas y de los medios de subsistencia del ganado de trabajo; por eso también, siguiendo el precedente de los fisiócratas, Smith pone a estos elementos y a aquellos medios al mismo nivel, en un pasaje citado anteriormente. Los medios de subsistencia no pueden por sí mismos valorizar su valor o agregarle un plusvalor. Su valor, como el de los otros elementos del capital productivo, sólo puede reaparecer en el valor del producto. No pueden agregarle al producto más valor que el que ellos mismos poseen. Los medios de subsistencia, así como la materia prima, los productos semielaborados, etc., sólo se distinguen del capital fijo consistente en medios de trabajo porque se consumen (por lo menos para el capitalista que los paga) totalmente en el producto en cuya creación participan, y por eso su valor ebe reponerse en su totalidad, cosa que sólo ocurre de manera paulatina, fragmentaria, en el caso del capital fijo. Por ende, la parte del capital productivo adelantada en fuerza de trabajo (o en su caso, en los medios de subsistencia del obrero) sólo se distingue ahora materialmente, y no con relación al proceso de trabajo y de valorización, de los restantes elementos materiales del capital productivo. Sólo se distingue porque cae, junto con una parte de los creadores objetivos de producto (materials [materiales], dice Smith en general), en la categoría de capital circulante, por oposición a otra parte de los creadores objetivos de producto que cae bajo la categoría de capital fijo.
El que la parte de capital desembolsada en salario[j] pertenezca a la parte circulante del capital productivo y que comparta el carácter de circulante con una parte de los creadores objetivos de producto, con las materias primas, [258] etc., por oposición a la parte constitutiva fija del capital productivo, no tiene absolutamente nada que ver con el papel que esta parte variable del capital, por oposición a la constante, desempeña en el proceso de valorización. Sólo se refiere a cómo debe reponerse, renovarse, y por ende reproducirse esta parte del valor de capital adelantado, a partir del valor del producto y mediante la circulación. El comprar y volver a comprar la fuerza de trabajo pertenece al proceso de circulación. Pero sólo dentro del proceso de producción el valor desembolsado en fuerza de trabajo se transforma (no para el obrero, sino para el capitalista) de una magnitud constante, determinada, en una magnitud variable, y mediante esta transformación el valor adelantado se transforma por primera vez en valor de capital, en capital, en valor que se valoriza a sí mismo. Pero calificando, como lo hace Smith, de parte constitutiva circulante del capital productivo, no el valor desembolsado en fuerza de trabajo, sino el valor desembolsado en los medios de subsistencia del obrero, se hace imposible comprender la diferencia entre capital constante y variable, y en consecuencia, comprender el proceso capitalista de producción en general. La determinación de esta parte del capital, o sea la determinación de ser capital variable por oposición al capital constante desembolsado en creadores objetivos de producto, se entierra bajo la determinación de que la parte de capital desembolsada en fuerza de trabajo pertenece, por lo que se refiere a la rotación, a la parte circulante del capital productivo. El entierro se completa al contar, como elemento del capital productivo, los medios de subsistencia del obrero en lugar de la fuerza de trabajo. Es indiferente que el valor de la fuerza de trabajo se adelante en dinero o directamente en medios de subsistencia. Aunque desde luego, sobre la base de la producción capitalista, esto último sólo puede ser una excepción.[16](Libro II, cap. V, p. 243.)
[259]
Adam Smith, al fijar así la determinación de capital circulante como lo decisivo para el valor de capital desembolsado en fuerza de trabajo esta determinación fisiocrática sin los supuestos de los fisiócratas les ha hecho imposible, a sus sucesores, exitosamente, reconocer como variable la parte del capital desembolsada en fuerza de trabajo. No triunfaron las explicaciones más profundas y acertadas que él mismo brinda en otras partes de su obra, pero sí este su error. Sí, autores posteriores han ido más lejos; no sólo han convertido el ser capital circulante por oposición al fijo en la determinación decisiva de la parte de capital desembolsada en fuerza de trabajo; han convertido en determinación esencial del capital circulante el que se lo desembolse en medios de subsistencia para los obreros. Con eso se ensambla naturalmente la doctrina del fondo de trabajo consistente en medios de subsistencia imprescindibles[k] como una magnitud dada, que por un lado restringe físicamente los límites de la participación de los obreros en el producto social, pero que por otro lado también debe gastarse en todo su volumen en la compra de fuerza de trabajo.


[a]

a En el manuscrito de Marx (II, pp. 58 a 73) este capítulo y el siguiente forman uno solo, intitulado: "Contribución a la crítica de las teorías sobre el capital fijo y el circulante". (Cfr. R 617/1.)
[1] 23 Para Quesnay, véase el "Analyse du tableau economique" ("Physiocrates", ed. por Daire, 1ª parte, París, 1846). Allí se dice, por ejemplo: "Los adelantos anuales consisten en los gastos que se hacen anualmente para los trabajos del cultivo; hay que distinguir estos adelantos de los adelantos originarios que constituyen el fondo para iniciar el cultivo" (p. 59). Entre los fisiócratas posteriores ya se califica de capital a los avances [adelantos] de manera directa y reiterada: "capital ou avances [capital o adelantos]". Dupont de Nemours, "Maximes du docteur Quesnay, ou résumé de ses principes d'économie sociale(b) (en Daire, op. cit., I, p. 391); además, Le Trosne: "como consecuencia de la duración más o menos prolongada de los productos del trabajo una nación posee un fondo considerable de riquezas, independiente de su reproducción anual, que constituye un capital acumulado de larga data y que, pagado originariamente con productos, siempre se conserva y crece" (en Daire, op. cit., II, pp. 928, 929). Turgot ya usa más regularmente la palabra capital para avances [adelantos], e identifica más aun los avances de los manufacturiers [adelantos de los manufactureros] con los de los arrendatarios. (Turgot, "Réflexions sur la formation et la distribution des richesses", 1766.)
[b] b 1ª y 2ª ediciones: Origine & progrès d'une science nouvelle, 1767.{39}bis
[2] [39 bis] Una nota de Kautsky (K 196) da idea de los engorrosos problemas que se plantean al editor de manuscritos de esta índole: "En la edición de Engels se indica, como título de la obra de Dupont de Nemours mencionada más arriba, "Origines el progrès d'une science nouvelle". Además, en vez de 391, se consigna como número de página el 291. En el tomo de Daire se reproducen trabajos diferentes. La página 291 corresponde al trabajo "Origines et progrès... De ahí que Engels incluyera este título. Pero la frase citada se encuentra en la página 391, que en la edición de Dupont de Nemours pertenece a las "Maximes du docteur Quesnay". Costó algún esfuerzo aclarar este curioso asunto".-- 230.
[3] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[4] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[5] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[6] [41] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 255.-- 234, 235.
[7] [42] Smith, ed. cit., vol. 2, pp. 254-255.-- 234.
[8] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[9] [41] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 255.-- 234, 235.
[10] [41] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 255.-- 234, 235.
[11] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[12] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[13] [40] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes", vol. 2, Londres, 1843, pp. 254.-- 231, 232, 235, 236, 238.
[14] [43] Smith, ed. cit., vol. 2, pp. 255-256.-- 242.
[15] [44] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 256.-- 243.
[c] c En la 1ª y 2ª ediciones, "se lo" en vez de "se la". Corregido según el original de Engels para la imprenta.
[d] d Se trata seguramente de un error de desciframiento, no enmendado aún en las modernas ediciones alemanas (Werkstätten por Werkzeugen); en el tomo I se lee aquí Werkzeugen, herramientas.
[e] e La palabra selbständig (de manera autónoma) no figura en este pasaje del tomo I.
[f] f Veáse, en la presente edición, t. I, vol. 1, pp. 245 246.
[g] g Véase, en la presente edición, t. I, vol. 1, pp. 215-225.
[h] h En el Manuscrito (II, p. 66) figuran aquí las palabras: "o para el contratista que construye profesionalmente vías férreas o puentes". (R 632/2).
[i] i La frase siguiente, en realidad no figura en el pasaje de Adam Smith citado en último término (ver aquí p. 253), sino en el que en nuestra edición aparece en las pp. 251-252.
[j] j En el manuscrito (II, p. 67) no se leería aquí Arbeitslohn (salario), sino Arbeitskraft (fuerza de trabajo). (Cfr. R. 635/2.)
[16] 24 La siguiente oración que, a la manera de los fisiócratas, pone el trabajo de los obreros al mismo nivel que el del ganado de trabajo, demuestra hasta qué punto Adam Smith se bloqueó a sí mismo el camino hacia la comprensión del papel que desempeña la fuerza de trabajo en el proceso de valorización: "No sólo su servidumbre laboriosa" (la del arrendatario), "también su ganado de trabajo está formado por trabajadores productivos".
[k] k Véase en la presente edición, t. I, vol. 3, pp. 754-758.